Leer a Marvel desde Barranquilla

Cuando has crecido en la misma ciudad y tiempos de los cuentos y novelas de Marvel Moreno, pareciera que cada párrafo despejara los misterios y cuestionamientos que fueron quedando grabados con los años. Cada calle, vajillas de moda, la sofocante temperatura y aquellas frases heredadas en el torrente sanguíneo hacen que no solo te identifiques con sus páginas sino que casi que irremediablemente te sumerja en una crisis existencial.

Pero como somos aún aspirantes a la coherencia, toca encontrar ese balance de pensamiento para seguir entendiendo que los cambios no se dan de la noche a la mañana, que no es malo ser “bichos raros” en ciudades donde nunca se encaja y que probablemente no sea el único lugar donde ocurran sucesos de los que habla Marvel.

En medio de historias de somníferos de una cultura patriarcal, innumerables criadas, esposas abnegadas y silenciadas, sueños truncados y señalamientos sociales, Marvel nos desestabiliza. Al alejarse como casi que una heroína en búsqueda de una autonomía que la libera, nos hace entender las costumbres caribeñas con ojos menos rebeldes y nos muestra la manera para seguir coexistiendo.

El legado de Sergio Urrego

Hace ya cuatro años, en mis últimos días como docente conocí el caso de Sergio Urrego, un estudiante de Bogotá que se quitó la vida después del matoneo que vivió mientras estaba a punto de graduarse. Nadie conocía que era buen estudiante, de hecho el mejor. Nadie mencionaba que había obtenido el mejor resultado de las pruebas para el ingreso a la universidad. Solo era etiquetado por su orientación sexual.

Sentí el más profundo dolor por lo que estaría pasando su familia y me solidaricé con las manifestaciones de apoyo de la mayoría de la gente. En un fallo de la Corte Constitucional, finalmente se ordenó a las instituciones educativas revisar sus manuales de convivencia, tendrían un plazo de seis meses para revaluar la enseñanza al respeto por la diversidad sexual.

Seguí las noticias en busca del desenlace de ese suceso que me parecía tan absurdo, pero no era capaz de leer las cartas que Sergio había dejado. Si en un artículo aparecía una transcripción de las cartas, lo cerraba, si pasaban una imagen en el noticiero, miraba hacia otro lugar. Había tantas personas que hubiesen podido ayudarlo…

Pero una noche me armé de valor y bajé al estudio. Me temblaban las manos en el teclado, mi corazón parecía estallar. Sentí una puñalada en mis entrañas mientras leía una carta tras otra…

Después de leerlas, me sequé las lágrimas.

En ese momento en Colombia se abrió la puerta para abordar el tema de la diversidad sexual desde el colegio.

Nunca imaginé que cuatro años después conocería a esa mamá que lucha incansablemente porque la memoria y dignidad de su hijo queden intactas y por cumplir la promesa que le hizo a su hijo. Sergio, no te olvidamos.

¿El anillo pa’ cuando ?

De las frases que retumban en mi memoria es esta que con ritmo pegajoso me ha recordado La J Lo. Las palabras más temidas del Oeste para muchos. Tan marcada en mi torrente sanguíneo que me hizo cantarla en la vida no una sino dos veces, bueno tres. Porque con el segundo quedé una vez plantada. (Se siente un fresquito sacarlo)… suspiros.

El desespero de cumplir el sueño de niña, salir del régimen paternal, complacer a los demás para no vivir en ‘pecado’, resolver que no te falte nada, o bueno en el mejor de los casos, sellar un compromiso romántico y proyecto de vida, válido.

Comprobé que cuando haces la pregunta de J Lo con tu mirada inquisidora, tus truquitos ‘envolvedores’?? O aquellas mentiritas piadosas para acelerar el proceso en búsqueda de Frodo y su anillo, quizás las cosas no salen de la mejor manera. (Algún día les cuento las mias- en este momento pueden ser usadas en mi contra-) …risas

Cuando las cosas han de ser, serán . Eso es lo único que puedo decir por mi experiencia como patrón infalible. El momento perfecto, el suceso, el tiempo, el lugar y la persona llegarán sin necesidad de hacer la pregunta de la J Lo.

Ni nos está dejando el tren, ni es la última cola cola del desierto, el mejor partido, ni el mejor Prince/princess Charming del planeta. ¿Has pensado que quizás tu si lo eres? O que quizás de tanto cantarla, al final puedas decir como ella… ya yo no quiero na’.

¡En Barranquilla Me Quedo!

La iluminación del edificio de la Intendencia Fluvial con los colores del orgullo el pasado veintiocho de Mayo fue un acto histórico.

Un llamado al respeto por las diferencias en un lugar donde todos cabemos. A pesar de ser una de las ciudades caribeñas más machistas del país, Barranquilla dio un gran paso en el reconocimiento por la igualdad y la inclusión.

La frase tan escuchada en el pasado “Me quiero ir de acá” por parte de personas que percibían rechazo, burlas y faltas de oportunidades será mencionada cada vez menos. Los turistas que han sentido esa homofobia que corre por las brisas caribeñas vendrán más a esta ciudad porque esa brisa se llevará los prejuicios oxidados y volverá para invitar al respeto.

Un acto sin precedentes por parte de la Secretaría de Cultura y Turismo. Un ejemplo para muchas ciudades de Colombia y el mundo. Acá quiero vivir y acá quiero que mis hijos crezcan. A esta ciudad la quiero cuidar porque es mía. Porque es un sitio amable y seguro para todos y porque se lo merece. ¡En Barranquilla me quedo!

Madres del Triángulo Rosa: Más que un libro, nació un movimiento

El 17 de Mayo, precisamente el Día Mundial en contra de la Homofobia Madres del Tríángulo Rosa llegó al mundo con un propósito y no exactamente con el pan debajo del brazo. Las voces que me inspiraron a escribirlo se reflejan en muchos sentimientos, silencios, conflictos y dolor en muchos hogares.

Cada mensaje que llega, desde madres en busca de brújulas pero que se mantienen firmes y ancladas con ese amor único e indescriptible, hasta hijos y otros familiares enfrentando una realidad que muchos aún quieren ignorar.

Historias llenas de dolor y otras más esperanzadoras. Muchas personas identificadas con ese mensaje que quise transmitir por encima de los miedos y prejuicios que aún están arraigados, pero que cada vez más se logran arrancar de raíz para vivir una vida más coherente.

Un apoyo que nunca imaginé porque este hijo me ha hecho de nuevo creer en la bondad del ser humano y en los innumerables beneficios del perdón.

Todo esto me inspira y me anima a seguir luchando por el micro activismo desde el amor, ese que comienza desde nuestro corazón,a pesar del entono. Ese que ayuda a que nuestros hijos, amigos y otras personas sean respetados, para que el camino sea un poco más fácil, más llevadero y así algún día ni siquiera tenga que ser mencionado.

Nueve meses de gestación del libro Madres del Triángulo Rosa, un hijo que fue anhelado desde hace varios años, con cada sentimiento, cada testimonio, cada experiencia que se iba grabando en las fibras, un hijo que no llegó solo. Ha creado un movimiento, un deseo por un mundo mejor para nuestros hijos.