Alimentándolos de Amor


El proceso de la lactancia es el principal recurso de amor y va más allá de suministrar alimento.

Ese crucero en enero había sido una pésima idea. El silencio del camarote en altamar y el frío de las lluvias constantes se sentían peor con el vaivén del barco y el fuerte olor del brote de leche que aún me salía de los senos. Era como si mi hija bebé me reclamara con cada llanto a miles de kilómetros de distancia. De noche el dolor de mis pezones se hacía tan insoportable que se confundía con la nostalgia y el remordimiento.

La maternidad es una decisión. La lactancia es una hermosa oportunidad de afianzar los vínculos. Un acto de amor que va más allá de los beneficios nutricionales y que no conoce prejuicios sociales ni apariencia estética. Proporciona bienestar, salud, seguridad y afecto tanto para la madre como para el hijo y fortalece los lazos de unión para toda la vida.

Nuestro deber de madres está por encima de la pareja, de nuestros compromisos laborales y sociales. No puedo culparme ni justificar mi decisión porque en ese momento eso fue lo que pensé que era lo mejor. 

Ya no hay marcha atrás y espero que sanemos nuestras diferencias algún día. Sin embargo, creo que no valió la pena y hoy lamento haberme dejado presionar para arreglar “asuntos de pareja” y dejar por varios días a mi bebé de tan solo tres meses a cargo de una niñera. 

Nada era más importante que mi compromiso como madre. Las relaciones amorosas van y vienen. Los trabajos y los compromisos también. Pero los hijos nacen a través de nosotras y siempre permanecerán unidos afectivamente, así ya no estén. Entrégale todo el tiempo que puedas a tu bebé por encima de todo y manifiéstale tu amor a través de la lactancia. Con cinco hijos te aseguro que son los mejores momentos de intimidad con nuestros hijos.

 

Momagers

Como mamá del que nació haciendo arte no quedaba más remedio que impulsarlo. ¿Tu hijo es uno que es como loquito? Me preguntaron alguna vez. Y yo feliz de ese atributo, me sentí siempre orgullosa de que brillara con luz propia “outside the box”. 

Azul III juansebastian.com @juansebastianf

                    Toqué las puertas (abiertas y cerradas) de contactos artísticos y al final, hinchada del orgullo y la emoción terminaba tomándome todo el vino que brindaban en las exposiciones. 

Más de una vez lo escuché decirme: Mami, ya bájale a la intensidad. Es por esto que aplaudo todos los comentarios de las mamás en los triunfos de sus hijos, (aunque nos pasemos en los likes), porque más allá de apoyarlos, somos quienes de verdad vemos el talento y el esfuerzo que se forjaron a través de los años. 
Nuestra casa es testigo de ser depósito de luces, disfraces, accesorios para los sets y obras de artesanos que utiliza para sus proyectos, los que pueden tardar meses para que se desarrolle una sola fotografia.

Ya sea en Nueva York o en Palenque, la Mamager siempre está colaborando con el trabajo.  

Lo que hagas por tus hijos es invaluable. Conviértete en la promotora de sus sueños, manteniendo siempre la discreción y reconociendo que sus logros son suyos. Y así, cuando tu corazón te diga que ya llegó el momento preciso, déjalos que vuelen solos.

¿Qué tanto compartes tu caos?

 Ginethe Vanessa Ayala, Comunicadora social y periodista, mamá bloguera (@locaporsermama), mamá de Samuel 24/7 y emprendedora de la tienda virtual @ohbebitos nos comparte cómo ella “Ama Su Caos” y se multiplica como “pulpo”.  

Cada familia es diferente. Lo que verdaderamente importa es que las cosas funcionen. Ginethe, una increíble mamá súper jóven y llena de energía nos respondió para contarnos cómo vive su día a día con su esposo y su hijo.

Hoy no me vengo a quejar. Tampoco me estoy revelando. Pero sí me encantaría saber a cuántas del grupo de madres nos pasa lo mismo.

Yo sé que hay padres de padres. Esos hombres que se ponen la 10 (camiseta de fútbol -dicho que usan bastante en el lugar del que provengo. Quiere decir que se meten en el cuento a full para hacer lo mejor que pueden…La más explicativa) y se entregan a su responsabilidad como padres. Esos que se levantan, van y hacen el tetero, cambian pañal, lo cuidan, lo entretienen, etc etc etc.

Debo aceptar que me tocó, por fortuna, uno de esos. Mi esposo lava, cocina (rico, por cierto), organiza, barre trapea, baña a Samuel, le cambia pañal le da la comida, etc etc etc…. “Carajoo pero esta mujer vino a alardear del esposo que se manda”, dirán. Pero no no no.

No señores. Yo vengo, con todo y eso, a protestar. Y es que la verdad no hay hombre – ni mujer- perfecto. Es cierto. Pero a cuántas de ustedes no se les hace familiar alguna de estas situaciones:

SALIR DE CASA 🙀

Ya te bañaste en 5-6 minutos, si no fueron 3. Y ya vestiste, peinaste, pusiste zapatos, perfumaste a tu hijo; además de haber preparado la pañalera, habiendo incluido snacks, bebidas etc. Todo esto mientras tú también te ponías ropa y peinabas. Entonces decides poner a tu hijo en el suelo para dirigirte a aplicarte un poco de valioso maquillaje en tu ojerosa cara. De repente, si no inmediatamente, escuchas la dulce voz de tu esposo diciendo:

“Ténmelo un momentico que me voy a poner los zapatos”.

Ahhhhh… diganme si eso no es para volverse loca. 

TRANQUILO, MI AMOR. Ya lo cojo. Entiendo tu incapacidad para ponerte unos zapatos, aun cuando yo tengo que hacer mil quinientas cosas con nuestro dulce hijo en los brazos. Ya lo cojo.

Tengamos en cuenta que ya tu esposo pasó al menos 30 minutos (o más, casi siempre es más) en el baño entre inodoro y ducha y cuando entraba al baño mientras tu le buscabas la ropa al niño lo escuchaste decir:

“Agarrala agarralo que se viene detrás de mi”. Pero, tú, tranquila. Prácticamente todos los días haces tus necesidades fisiológicas acompañada de tu pequeño amor. Porque eso ya es rutina. NORMAL.

Y qué me dicen del dichoso: ” Te espero en el carro, mientras terminas de arreglarte…


Ay que esposo tan amable, dirán ustedes. Y lo ves salir de casa, sin pañalera, sin hijo. . .se aleja… poco…a…poco…

H E L L O O O O …. se te queda algo!! Ah, no! Tranquilo, así voy a salir en media hora.

Y no falta la pobre a la que el esposo, ya estando en la calle le dice. “Anda, no te echaste nada en la cara”. 

Ellos tan lindos, siempre preocupados por la vanidad.

NO, MI AMOR. No quise, hoy quiero dejar respirar los poros. Hoy es día de recuperación facial. CLARO. Más bien no me alcanzo el tiempo, ¿no crees?

Y bueno.. así son ellos. Unos tannn entregados, pero igual tannn hombres. 

La maternidad es cosa de mujeres

Nosotras, por naturaleza u obligación nos convertimos en pulpos. Ay sí, de ahora en adelante, Ginethe la Pulpo!! Valentina la pulpo, Laura la pulo, Maria la pulpo..etc etc etc. Porque hacemos TODO, o prácticamente TODO con ellos encima.

¿CÓMO LO HACEMOS?

Todas las noches me pregunto lo mismo… Pero lo hacemos!!

Aunque siéndoles sincera. Con todo y lo muy hombres que son ellos…Yo no sé qué haría sin la ayuda que me proporciona el mio. Y cuando no está, bastante falta hace.

Por eso aquí, mis aplausos y honores a las que les tocaron unos espositos menos paternales, si se puede decir de esta forma!! En todo caso, todos tenemos nuestras virtudes y defectos.
Con amor,

La mamá de Samuel (Ginethe)                       Puedes seguirla y ver sus súper videos en @locaporsermama @ohbebitos

Con toda esta revolución diaria de quehaceres y responsabilidades que tenemos las mamitas de hoy, solo nos queda respirar profundo y reírnos del día a día. Aprovechar cada minuto de descanso. Hay momentos hermosos que compensan todo lo que hacemos. Quizás algún día extrañaremos estos momentos caóticos.😍

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Carta a las Madres: I love you No Matter What 

El amor de madre es incondicional. Se sabe desde que tienes a tu bebé en el vientre. Lo adorarías en cualquier situación. Sin importarte nada. Este es el verdadero amor. El amor que acepta. El amor que sana.

No temas que tu hijo sea diferente. ¿Diferente para quien? ¿Para ti? ¿Para tu familia, ¿para la sociedad?

Cuando tú hijo o hija tenga la seguridad de saber que él te importa más que todo lo demás, te confiará todo. Habrás honrado tu nombre de mamá. Habrás cumplido con las promesas que le hiciste cuando era bebé. Si llega ese momento, no los hagas sentir peor.

Ellos han enfrentado y luchado más que tú. Han sido discriminados, han estado confundidos. Sienten que te decepcionan de no “cumplir” con tus expectativas. Necesitaron mucho valor para contártelo.

Unas simples palabras salvarán vidas:

-Te amo sin importarme nada.

-No me has decepcionado.

-Gracias por confiar en mí.

-Me siento orgullosa por tu sinceridad.

No los regañes ni confundas más y nunca los saques de la casa. Ni se te ocurra dejar de hablarles. No importa a cuál religión pertenezcas. El amor está por encima de todo. ¿Les enseñaste a ser honestos? Demuéstrales que tú lo eres. 

Tus palabras y reacciones pueden dañar tu relación con ellos de por vida. Defiéndelos frente a los amigos, familia y ante la gente. Lucha por su causa. No tienes que convertirte en una activista ni pegar carteles. Solo basta con amarlos y vivir la verdad con aceptación y amor. No hay nada más hermoso y valioso que aquello que sale del corazón. ¡Gánate el título de Madre!

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 ¡Dejar el nido también es bueno!

Esta es la respuesta de un profesional Millennial a mi post “El Nido Lleno”. Todas las historias tienen dos versiones.  😀

Sin duda alguna, una de las cosas que se me hicieron más difíciles antes de irme a vivir a Bogotá fue dejar a mi mamá. Siempre he tenido una relación muy estrecha con ella y fue realmente duro pasar de contar siempre con ella a no tener quien me hiciera el desayuno o me dijera que todo iba a estar bien cuando las cosas se veían difíciles. Sin embargo el irme de casa a realizar mis estudios en otra ciudad, logró que de alguna manera mi relación con mamá se volviera más estrecha. Y yo por mi lado, aprendiera muchas cosas que no iba a aprender si me quedaba en casa.Desde el punto de vista de mamá, sé que le encantó que aprendí a cocinar, lavar, destapar cañerías, planchar e infinidades de cosas que no hacia hasta que me tocó. Pero desde mi punto de vista aprendí muchas cosas más. No es solamente es aprender a hacer labores domésticas o a solucionar los problemas que solucionaba mamá, es valorarlo cuando lo tienes. Desde ese entonces y hasta ahora, le agradezco siempre a mamá cada cosa que hace por mí. Yo sé que ella me extrañaba, sus abrazos al volverme a ver y despedirme me lo decían, pero yo también la extrañé. Creo que nunca se lo he dicho, pero muchas veces hasta me puse a llorar, porque no la tenía a mi lado; y eso es lo lindo. Hoy que estamos nuevamente juntos, conviviendo, siempre estoy feliz de estar con ella. 

Cuando uno se va a vivir a otro lado el miedo es grande, pero es pasajero. Me abono que siempre que me metí en problemas o tuve una que otra “embarrada”, supe solucionarlo. Y es algo que viviendo con mis padres no hubiese hecho, sencillamente les hubiese pedido el favor que me lo resolvieran. Afortunadamente nunca la embarré muy fuerte. Aunque es una bendición, gracias a Dios no volví a casa con un hijo ni algo igual de complicado. El vivir solos nos llena de conciencia y nuevas experiencias que debemos vivir y que si no las vivimos ahora, de igual manera las vamos a vivir más adelante. 

La ventaja de vivir estas cosas temprano es que nos ayuda a madurar mucho más pronto de lo normal. Empezamos a concientizarnos de los gastos, la realidad y cómo funciona el mundo afuera de la caja de cristal. Podría decir sin duda, que el haber estudiado afuera me convirtió en alguien completamente diferente a como hubiese sido si me hubiese quedado esos cinco años en casa.

Mamás, es normal que extrañen a sus hijos y ellos a ustedes, pero véanlo como ganancia. Mamá es mamá y siempre las vamos a tener en la cabeza. Pero hay cosas que como jóvenes debemos aprender por nosotros mismos. Hay que pasar susticos, quedarnos sin luz cuando se nos olvide pagar el recibo, quedarnos afuera cuando dejemos la llave adentro y así, hasta que aprendamos y nos convirtamos en lo que tanto las llena de orgullo y de lo que tanto se jactan con sus amigos y hermanas.

Mc Neil Persand Coll

Periodista Javeriano. Jefe de Redacción de @checkinbarranquilla y @ultimahoracol. Hijo y nieto.

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 Aprende A No Agobiarte Con Cinco Hijos Hoy

Cuando eres mamá de cinco, no se puede andar en piloto automático. Toca inventarse, reinventarse, copiar estrategias que otros aplican. Ir anotando esas tácticas que quizás funcionen en tu casa y luego implementarlas. Les comparto algunos trucos que me han servido y que últimamente van llegando de personas en el preciso momento que se necesitan.

El arte de salirse por la tangente. (Sirve también para otros tercos y psicorígidos). No falla. Cuando alguno de la familia se enfrasca en un sólo tema o berrinche. Muy sutilmente debemos cambiar la película por algo más interesante. Algunos pueden cerrarse y ensimismarse por horas hasta arruinarle el día  a todos.

A la hora del desayuno, por ejemplo, se negaban a comer y opté, en vez de “dar cantaleta”, por tener a la mano un libro de animales y hacer preguntas tipo concurso. El tema problema se evadía y muchas veces me daba resultado. 

 Simplemente, sin que se den cuenta, se frena el conflicto y logras tu objetivo. Puede aplicarse en cualquier escenario y con cualquier tipo de dinámica. En paseos en carro (los peores), vuelos largos, peleas entre hermanos o los famosos “shows” en el supermercado. 

Eliminar el “síndrome de la segunda guerra mundial”. Si bien bien es cierto que no se debe desperdiciar la comida, tampoco hay que forzarlos a que sus estómagos devoren hasta el último grano de arroz del plato y terminen  vomitando. Al final, comerán lo que más les gusta y a lo mejor llegarán a aborrecer lo que los obligabas a comer. (Comprobado!😜)

 Generarles conciencia del consumo y de las necesidades de otros y servirles porciones acordes con las edades. Ser flexibles y creativos a la hora de la comida, sin que se vuelva “À la carte”, para que el momento de la mesa y la sobremesa sea lo más relajado posible. En casa terminamos cantando “el rap de la alimentación” y no saben lo divertido que es.😎

Que puedan admirarte. Ya sea por tu trabajo, un emprendimiento o una labor específica, hay más armonía y también tienden a respetar los espacios de los demás miembros de la familia cuando existe admiración. 

No todo lo sabes. No todo lo puedes. Las mamás nos damos muy duro. Lo mejor es aceptar nuestras limitaciones pero nunca flaquear con ellos. Decirles que eres buena para unas cosas y no tan buena para otras. Los hijos agradecen tu sinceridad y más que todo el amor por ti misma los enseña a quererse y aceptar las equivocaciones y los diferentes tipos de habilidades. Recuérdales que todos en casa pueden desempeñar roles de acuerdo a sus conocimientos y capacidades. Algunas frases que pueden ayudar:

  • Yo no soy una experta cocinando. Hagámoslo juntos.
  • Tu papá es bueno para los rompecabezas.
  • A mí me encanta contar historias. 
  • Tu hermana es buenísima pintando. 
  • Toma la foto que tú eres excelente fotógrafo. 
  • Organiza tú la decoración.
  • Haz el video que no hay nadie mejor en tecnología. 

Hay temas que no son negociables. Para que no te des mala vida, déjales este mensaje claro y VISIBLE. Las fechas importantes. Los domingos en familia, las visitas a los abuelos. Yo no “obligaba” al principio para evitarles las “malas caras” y a largo plazo resultó ser un error. Me di cuenta que ellos sí les gusta que les exijas y terminan agradeciéndotelo. Pero como para atrás ni para tomar impulso, ya he ido retomando e inventando asados, picnics en parques, torneos de ping-pong y todo tipo de planes que pueda integrarnos a todos.

No olvides “escaparte” cuando no puedas más, contar hasta cien o gritar en la almohada para descargar tu tensión y en ocasiones simplemente vivir el día al día. Los momentos en familia quedan marcados en la vida de los hijos. Sin que te estreses tanto y sin que implique sacrificio y tormento se puede lograr que el hogar sea el más agradable refugio, aunque tengamos cinco hijos.

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¿Qué aprende un profesor?

De mis alumnos adolescentes aprendí mas que ellos de mi. En once años como catedrática de inglés como lengua extranjera en la Universidad del Norte y otros más en el Colegio Alemán, conocí todo tipo de personajes que siguieron formándome como ser humano y me hicieron comprobar que en esta etapa de la vida los jóvenes aún pueden llegar a ser moldeables.

Me propuse, en cada semestre, dejar alguna huella que fuera más allá del Hello my name is. Mostrar mi lado frágil como era sacar una lagrimita con los videos anti-bullying que veiamos desde el primer día de clases, aunque no estuviera en el programa, para que les quedara claro que en mi salón NO estaba permitido acosar a nadie por cualquier diferencia. 

Creo que aunque no fue estrategia, logré una empatía especial que hace que nos conectemos cuando nos vemos las caras por ahí, en la calle o las redes sociales e inclusive hasta en mi trabajo actual. Percibí como ese contacto hizo posible que algunos mostraran su lado más  humano hasta el punto de contarme problemas que parecieran no incumbirle a un docente universitario. 

Vi con ojos de mamá la transformación de muchos en los pasillos o en la cafetería, cuando me sonreían con camaradería y un cierto grado de complicidad. Fui paciente con alumnos de Enfermería y Medicina que se dormían en clase por haber estado de turno la noche anterior. Otros de Ingenierías que “pernoctaban” en el campus sin haber almorzado. Algunos que venían de provincia y extrañaban sus hogares, los que que a veces pedían prestado para el transporte de regreso y aquellos que aún no eran capaces de aceptar su identidad sexual.

Me convertí en la “teacher-mom” de muchos a quienes protegía de acoso y trataba de enseñarles que tenían todo el derecho de ser respetados de manera que en mis clases el acosador era el acosado. 

Perdoné a quienes aprovecharon mi ida al baño para tomarle fotos al examen del día siguiente y encubrí a quien tuvo la valentía de revelarme el secreto para que yo cambiara las preguntas. 

Todos ellos me aportaron una gran dosis de calidez humana. Los más sensibles, los  controversiales, los perezosos y hasta los pilosos que trataban de corcharme con sus preguntas rebuscadas. Este patrón que se repetía en cada aula, resumía la complejidad de la condición humana y me enseñaba a ser un poco más tolerante ante la diversidad.

A todos ellos y a mis colegas docentes, mis sinceros agradecimientos porque hicieron que valiera la pena una labor a veces menospreciada pero tan gratificante y me convirtieron en una madre más comprensiva. Los profesores aprendemos de los jóvenes más de lo que creemos y a la vez nos convertimos en sus modelos de vida.