Sobreviví a las Vacaciones

El momento más esperado del hijo en su último día escolar se vuelve en el terror de nosotras, las mamitas. Te subes en una montaña rusa llena de emociones que no sabes en qué momento se descarrilará.

Decidirse por meterlos en campos de verano, cuando el presupuesto alcanza, es una opción parecida a tomar un seguro de vida y evitarte las complicaciones. 

Los viajes con hijos siempre han sido mi debilidad. Criticada por muchos que me decían, oye Claudia pero relájate, déjalos en casa, casi siempre cargaba con ellos. Como fue cuando con el bebé de brazos (la propia primeriza afiebrada) en mi viaje a Estocolmo. Me tocaba semi “enjuagar” teteros en los trenes y andar con el típico cochecito paraguitas para todos lados. Porque cuando no llevaba a los niños, muchas veces terminaba arrepintiéndome. 

Ya con cinco de varias edades, los destinos se vuelven complicados. Toca irte con unos, dejar a otros y a veces llevar a alguno adentro de ti. Así fue con el último embarazo, en el que el paseo planeado por dos años a llevarlos a España a conocer los estadios de fútbol, coincidió con los altibajos emocionales de la gestación. Terminé haciéndole “show” a mi esposo cuando, ubicado en el puesto trasero del avión, conversaba con una española espectacular. Me acerqué y les dije. Disculpen por interrumpir. ¡Que oso! Les juro que fueron las hormonas. Yo no soy así!😂

Entonces me fui acostumbrando a los vómitos en los viajes por tierra, la tapada de oídos en aviones, las olvidadas de permisos de salida o pasaportes, y a los sinsabores de l@s que querían devolverse por sus novecit@s, cuando habías vaciado tus ahorros para llevarlos. 😂

Ya llegando a la última vuelta de la montaña rusa 🎢 me siento feliz porque “sobreviví “. Los he disfrutado a todos. Superamos los momentos de caos, nos divertimos juntos, y todo salió “perfecto”. Ahora es momento de pedir mis propias vacaciones.😜

¿Memoria Selectiva o Mecanismo de Defensa?

Estuvo en la clínica acompañando día y noche a mi papá en sus últimos días, consciente de su gravedad. Aunque ya había comenzado a olvidar cositas y repetía otras cuantas, su mente estaba intacta. Ella no dejaba de llorar en los días dificiles, más aún con el desenlace de la emergencia de mi papá, la que llevó a los médicos a decidir amputarle la pierna. Ese duro momento en que para mí fue el principio de su fin y lo que hizo que no volviera a despertar.

En los siguientes días hizo un corto duelo cuando se acordaba de su viudez hasta que pude percibir que algo pasaba cuando en una de las misas de pésame le contestó a alguien que le preguntó: ¿Cómo estás Margarita? A lo que respondió. Yo, divinamente. ¿Y tú?                

Comenzó una etapa de negación que los médicos llaman aceleramiento de su Alzheimer que ya lleva casi un año y medio. No olvida el nombre de sus siete hijos, su “economía” extrema, sus chistes de doble sentido y su habilidad para la pintura y el piano, lo que le da tranquilidad y la hace inmensamente feliz.

Nowstalgia de juansebastian.com

Pero para ella, mi papá sigue allí, ya sea en su cuarto o en la finca. Cuando sale, quiere regresar rápido a casa porque dice que él la espera.  Optamos por “seguirle la corriente” para que siga viviendo feliz con su recuerdo. Nunca se queja ni llora su ausencia. 

No hemos entendido porqué se “bloqueó” con el episodio de la muerte de quien fue su compañero por casi 60 años, pero en medio de la pérdida, ese “mecanismo de defensa” la ha protegido del sufrimiento y le ha permitido seguir disfrutando de la vida. Como hija, me parece que es increíble cómo el ser humano puede blindarse del dolor a través de la mente. 

Alimentándolos de Amor


El proceso de la lactancia es el principal recurso de amor y va más allá de suministrar alimento.

Ese crucero en enero había sido una pésima idea. El silencio del camarote en altamar y el frío de las lluvias constantes se sentían peor con el vaivén del barco y el fuerte olor del brote de leche que aún me salía de los senos. Era como si mi hija bebé me reclamara con cada llanto a miles de kilómetros de distancia. De noche el dolor de mis pezones se hacía tan insoportable que se confundía con la nostalgia y el remordimiento.

La maternidad es una decisión. La lactancia es una hermosa oportunidad de afianzar los vínculos. Un acto de amor que va más allá de los beneficios nutricionales y que no conoce prejuicios sociales ni apariencia estética. Proporciona bienestar, salud, seguridad y afecto tanto para la madre como para el hijo y fortalece los lazos de unión para toda la vida.

Nuestro deber de madres está por encima de la pareja, de nuestros compromisos laborales y sociales. No puedo culparme ni justificar mi decisión porque en ese momento eso fue lo que pensé que era lo mejor. 

Ya no hay marcha atrás y espero que sanemos nuestras diferencias algún día. Sin embargo, creo que no valió la pena y hoy lamento haberme dejado presionar para arreglar “asuntos de pareja” y dejar por varios días a mi bebé de tan solo tres meses a cargo de una niñera. 

Nada era más importante que mi compromiso como madre. Las relaciones amorosas van y vienen. Los trabajos y los compromisos también. Pero los hijos nacen a través de nosotras y siempre permanecerán unidos afectivamente, así ya no estén. Entrégale todo el tiempo que puedas a tu bebé por encima de todo y manifiéstale tu amor a través de la lactancia. Con cinco hijos te aseguro que son los mejores momentos de intimidad con nuestros hijos.

 

Momagers

Como mamá del que nació haciendo arte no quedaba más remedio que impulsarlo. ¿Tu hijo es uno que es como loquito? Me preguntaron alguna vez. Y yo feliz de ese atributo, me sentí siempre orgullosa de que brillara con luz propia “outside the box”. 

Azul III juansebastian.com @juansebastianf

                    Toqué las puertas (abiertas y cerradas) de contactos artísticos y al final, hinchada del orgullo y la emoción terminaba tomándome todo el vino que brindaban en las exposiciones. 

Más de una vez lo escuché decirme: Mami, ya bájale a la intensidad. Es por esto que aplaudo todos los comentarios de las mamás en los triunfos de sus hijos, (aunque nos pasemos en los likes), porque más allá de apoyarlos, somos quienes de verdad vemos el talento y el esfuerzo que se forjaron a través de los años. 
Nuestra casa es testigo de ser depósito de luces, disfraces, accesorios para los sets y obras de artesanos que utiliza para sus proyectos, los que pueden tardar meses para que se desarrolle una sola fotografia.

Ya sea en Nueva York o en Palenque, la Mamager siempre está colaborando con el trabajo.  

Lo que hagas por tus hijos es invaluable. Conviértete en la promotora de sus sueños, manteniendo siempre la discreción y reconociendo que sus logros son suyos. Y así, cuando tu corazón te diga que ya llegó el momento preciso, déjalos que vuelen solos.