La desaparición de la Suegra

¿Cómo ser suegras en la era digital?

Ghosting, benching, zombing….  Con estas técnicas de terminar el “dating” de hoy en día, en donde con una simple ignorada virtual nos deshacemos de personas, es complicado desempeñar el papel de “la típica suegra” de las parejas de tus hij@s.

Estás acostumbrada a los cierres dramáticos en tus relaciones pasadas, a la visita en el sofá hasta las diez y a la “presentada en sociedad”, que incluya perro, abuela, empleada y hasta tíos para involucrar en familia al nuev@ prospect@, aunque a veces lo único que haces es ahuyentarl@s (seguro que te culparán a ti cuando se termine esa  relación 😂).


Preguntándoles a algunos jóvenes acerca de la mamá ideal de su pareja recibí las siguientes sugerencias

Lo Que Ell@s Piden….

1. Que sea open minded. 

2. Que no sea chismosa.

3. Que los deje viajar en pareja. 

 4. Que no se involucre en las peleas.

5. Que no sea “intensa“.

6. Que no falle el Wi-fi en casa de la suegra. 😂😂 y comida rica…tan conchudos!😜

7. Nueva!  Que no nos sigan en las redes…

En algunas de estas paso la prueba. En otras más o menos. Trato de no meterme, de estar pendiente pero a la vez ser medio invisible para estar en sintonía con los tiempos modernos, aunque no deje de añorar la figura del yerno/nuera, amig@ especial que te acompañe al supermercado, te mande un detalle por tu cumpleaños y hasta juegue monopolio en tu casa con todos.

Toca entender y adaptarse a los cambios, siempre manteniendo el respeto, pero NUNCA “encariñarse” demasiado con algun@.

Puede que ya no l@ veas más y te toque también a ti hacerle ghosting !!😂
GLOSARIO
*ghosting: Romper la relación sin dar la cara.

*benching: una relación mientras se ven otras opciones. (O peor es nada..)

*zombing: los ex que seducen para marcar territorio 

Momagers

Como mamá del que nació haciendo arte no quedaba más remedio que impulsarlo. ¿Tu hijo es uno que es como loquito? Me preguntaron alguna vez. Y yo feliz de ese atributo, me sentí siempre orgullosa de que brillara con luz propia “outside the box”. 

Azul III juansebastian.com @juansebastianf

                    Toqué las puertas (abiertas y cerradas) de contactos artísticos y al final, hinchada del orgullo y la emoción terminaba tomándome todo el vino que brindaban en las exposiciones. 

Más de una vez lo escuché decirme: Mami, ya bájale a la intensidad. Es por esto que aplaudo todos los comentarios de las mamás en los triunfos de sus hijos, (aunque nos pasemos en los likes), porque más allá de apoyarlos, somos quienes de verdad vemos el talento y el esfuerzo que se forjaron a través de los años. 
Nuestra casa es testigo de ser depósito de luces, disfraces, accesorios para los sets y obras de artesanos que utiliza para sus proyectos, los que pueden tardar meses para que se desarrolle una sola fotografia.

Ya sea en Nueva York o en Palenque, la Mamager siempre está colaborando con el trabajo.  

Lo que hagas por tus hijos es invaluable. Conviértete en la promotora de sus sueños, manteniendo siempre la discreción y reconociendo que sus logros son suyos. Y así, cuando tu corazón te diga que ya llegó el momento preciso, déjalos que vuelen solos.

¡Se acabó la Hora Warner!

Como ya he escrito bastante sobre mis hijos, creo que toca balancear. Pero estaba en la obligación moral de sanar algunos”issues” de mi vida y a la vez hablar de cada uno de los cinco, equitativamente, para evitar resentimientos futuros. 

Soy madre, mujer, hermana, hija, esposa y amiga. Algunos roles mejor desempeñados que otros, pero ante todo soy humana. Me escondo en el baño como muchas. Es mi refugio favorito. Porque a veces ni en mi cuarto puedo encontrar ese oasis que necesito para no desvariar. Mi closet, testigo de sollozos infinitos cuando, no de víctima ni por “niñerías”, quiero desahogar todo lo que cargo, ya sea con lágrimas o con cuadernos. Mi tina, sitio preferido de ritual. Con temperatura “de pelar pollo” que nadie más tolera. Sin chapuceadas de niños ni conversaciones largas. A veces, con una copa de vino tinto, sándalo y música de Sia, me ayudo a repasar el día, lo bueno y lo qué hay que mejorar para no ser la histérica que debe tener todo bajo control.

Cuando la hora Warner (hoy en día podría llamarse hora Boomerang, Discovery kids, Baby TV o Disney Junior ) está a punto de terminar, momento en que ya tu sentido de maternidad comienza a apagarse, lo mejor es que te retires. Es sano que salgas, respires por un rato y reclames tu privacidad. Te la mereces. Hora de Zumba, de cambiar el canal, leer, escribir, hablar con tu amiga o tu pareja. No todo en la vida es ser mamá. Si alguien de tu familia necesita algo, puede esperar. 
Tú happy hour es sagrado. Cuando era más joven e intensa, alrededor de las 8 o 9 p.m. sentía que ya la copa de la paciencia comenzaba a rebosar. Percibes ese agotamiento físico y mental que a veces atenta contra la cordura. Pero como este trabajo, que no es de tiempo completo sino “repleto” y cada vez nos exige más, y porque los años no pasan “en balde”, esa hora va decreciendo. No logras que se duerman y no soportas un cartoon más. Toca delegar. Pide auxilio. A veces gritar es terapéutico. No te sientas mal. Tal vez solo necesites un masaje, un momento sola. No hay mejor terapia que el baño turco. Un espacio con adultos en donde no se hable de tareas, naranjas para el desayuno ni dosis de dolex. 

Después de una tarde interminable de circo, mi hora Warner se sentía eterna. Largas filas y un fuerte dolor de cabeza y espalda. Payasos de medio pelo. Solo quería desaparecer del mapa doméstico por un rato. Dejando a los niños bien cuidados en casa, decidimos buscar la margarita más deseada del oeste. 
Al llegar a Bevgo, sitio de catas de vino y cursos orientados al conocimiento de licores, una señora amable nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja: Los estamos esperando. Suban. 🙀

Nos miramos a los ojos con risa pícara en vista de la equivocación, pero con la complicidad de nuestra mente que decía: Uff, gracias lo necesitábamos. Éramos una de las supuestas parejas invitadas a un curso de bartender para degustar los más deliciosos cocteles que jamás hayamos probado. Menos mal que la pareja fantasma nunca llegó, nadie se dió cuenta de nuestra identidad y pudimos completar el curso a satisfacción, gratis y colados. Yei 😀


Admiro a quienes se realizan no sólo con la maternidad, sino también con satisfacciones propias, no llenando vacíos ni cumpliendo roles que no las hacen felices, ya sea en lo personal o en lo profesional. Pero como yo estoy embarcada y plena en este viaje que escogí para mí, lo mejor es encontrar equilibrio en mi vida. No todo gira en torno a los hijos. Más relajadas, libres y conscientes los educamos mejor. Nos sentimos menos agobiadas y culpables.

 La próxima vez que notes que se acaba la Hora Warner, huye! 

A paz y salvo con el fútbol

Mi primer partido en las Divas fue un verdadero desastre. Había corrido por toda la cancha sin tocar el balón ni conocer las reglas de un deporte que estaba de pelea conmigo. Difícilmente me había acercado al arco, salvo por unas cuantas caídas que entretuvieron no sólo a mis compañeras del equipo, sino al público en las gradas que incluía nada más y nada menos que a mi esposo y mi hijo, un verdadero crack del fútbol, y quienes habían ido a apoyarme en otra de mis locuras inventadas.

No era buena idea debutar como principiante en un campeonato de fútbol femenino a los cuarenta y seis años. Aunque he sido deportista desde los cinco, pasando desde el atletismo hasta el racquetball y con buen estado físico y coordinación, definitivamente no era lo mío. No solo porque ya no estaba para “estos trotes” en un deporte de contacto y de alta exigencia, sino porque además no tenía preparación técnica, lo que lo hacía mucho más peligroso. El miedo me invadió más cuando fui presenciando como la mitad del equipo se iba lesionando una por una.

Creo que había aceptado el reto por la necesidad de enfrentar “al toro por los cachos”. El fútbol ha ido y venido a mi vida como un simbolo extraño. Desde mi adolescencia este deporte de masas que desvelaba a muchos se había interpuesto en mi camino.  Más específicamente en mi vida amorosa. Me resultaba curioso saber que era prioridad para algunos mientras yo no entendía las razones de perderse un día de sol por seis partidos seguidos de la copa europea ni celebrar un triunfo en la mitad de la calle hasta la madrugada. Habia sido el escenario de tormentas y matoneo de algunos de mis hijos, pero a la vez se habia convertido en la pasión y el desahogo de otro de ellos.


Esta semana, con el impacto tan fuerte que tuvo el accidente aéreo en donde falleció casi todo el equipo brasilero Chapecoense, tengo sentimientos encontrados. Creo que hay cosas que nos identifican y nos unen. Que no solo se trata de correr tras un balón y luego patearlo. Necesitamos de los demás. Comprendí que el individualismo nos hace egoístas y pedantes. Que además mi paso por las Divas no solo me sirvió para conocer buenas amigas, fortalecer músculos y bajar el colesterol, sino que me recordó la importancia del trabajo en equipo y la necesidad que tenemos de otros. Que debo reconocerle al balón todo lo que aleja a los niños y adultos de algunos vicios, los mantiene activos y es el medio de superación de algunos.

A mis Divas amigas, gracias por su paciencia. Al amado fútbol, aunque no sea lo mío, lo perdono por los momentos amargos y le agradezco por los gloriosos. Estamos a mano.

Súbanle a la Música

¿Cómo se le baja el volumen a esto? Preguntó la enfermera apenas se lo llevaron. Me había quedado ahí en ese éxtasis que uno siente después de haber tenido un bebé. “No tengo ni idea”, le contesté aún transportada. La música de Enya que había llevado el feliz papá a la sala de parto había puesto incómodo a todo el equipo médico, pero hizo posible que la vida recibiera a este hijo en la más completa paz y armonía.

No es fácil educar a un hijo con tan altas expectativas. Y no voy a alardear de todas sus capacidades ni de las cosas que sabe hacer, de su alta concentración y su interés por todo lo que implique conocimiento.  Voy a contar como este pequeño ser rompe el molde en una sociedad en donde estamos acostumbrados a hacer lo que “todos hacen” y el reto que es para nosotros cultivarlo sin que se “contamine” ni se afecte por no ser como los demás.

Motivado por las matemáticas, juegos de armar piezas, pistas, libros e instrumentos musicales, siempre ha preferido juguetes que desarrollen su creatividad. Disfruta museos de ciencias y desde pequeñito goza con todos los rompecabezas que en realidad para mi eran literal unos verdaderos rompe cabezas. Legos, libros y experimentos caseros y químicos se volvieron parte de su vocabulario. Tuvimos la fortuna de que fuera súper estimulado en un jardín que se estrenaba en metodologías que permitían la libertad y el desarrollo creativo y que por algún tiempo fuera el único alumno de esa promoción, pieza clave para que en estos primeros años se sembrara toda esa sed de aprendizaje.

Pero sabíamos que a medida que fuera creciendo no iba a ser fácil para él encajar en una sociedad que a veces te quiere limitar. Decidimos que aprovecharíamos  todas las actividades que fomentaran sus capacidades, sin olvidarnos del deporte y los amigos. Blindarlo ante críticas, reforzarle su amor propio  es nuestro mayor propósito para que nunca pierda su esencia o se afecte su parte emotiva. Respetar y tolerar los diferentes ritmos y admirar otros tipos de inteligencia y talentos, para que sea justo y tolerante con otros y a la vez no sea rechazado en un futuro por las presiones de grupo.

Con el paso del tiempo, por aquellas coincidencias de la vida en donde hasta el transitar por una calle y toparte con personas y oportunidades marcan tu destino, encontró en la música, más específicamente en el piano, su forma de canalizar esta personalidad tan desafiante.

Incentivar la música al igual que las artes y el deporte es lo mejor que puedes hacer por tus hijos. Refuerzan su autoestima y los hacen relajarse en un mundo tan complejo. Desaparecen los miedos, las culpas y los conflictos por un instante. Se alimenta el espíritu y renacen los sueños.

Hoy agradezco a la vida por enseñarme que  cada hijo es una oportunidad para crecer. Un reto para darles lo mejor que podemos que no siempre puede comprarse. Gracias a las personas que han ayudado a hacernos entender esto y seguir en esta dificil tarea que es el ser padres.

Gracias a la música que permitió desde ese eterno momento, como es el nacimiento, acompañarlo, apoyarlo y hacer de este camino una experiencia placentera y gratificante, así hubiésemos roto los protocolos y escandalizado a las enfermeras en aquella sala de parto.

Mi Hijo No Jugaba Fútbol

Supe que mi hijo era distinto del molde convencional desde que era pequeño. Cuando yo insistía en las clases de fútbol, el trauma era grande. Lloraba durante toda la clase y yo me escondía detrás de los árboles, pensando que era algo normal mientras se adaptaba. Pero así fue el resto de los días hasta que no quise torturarlo mas. Su increíble gusto por temas y aficiones “diferentes” se volvió mas notorio mientras iba creciendo y a medida que yo lo apoyaba incondicionalmente, siguiendo mi intuición de madre, con amor y aceptación. (Aclaró que con esto No quiero decir que asocio la orientación sexual con los estereotipos, fue solo el caso de mi hijo.)

Alguna vez, su profesora en el Pre-escolar me dijo que solo quería jugar con las niñas en el recreo. Yo comencé a entenderlo y a quererlo. Traté de fomentarle actividades que implicaban roles “masculinos”. Aunque compartía con todos, demostraba inclinación por otros intereses. No quería forzarlo, ni hacer algo que lo hiciera infeliz, a pesar de sentir la presión de una sociedad que te impone ciertos comportamientos específicos de género. Seguir leyendo