Porqué los padres debemos ver películas de temáticas gay

1. Porque nos damos cuenta del “martirio” por matoneo que puede estar atravesando un@ joven (ante cualquier tipo de diferencia).

2. Porque no debemos esperar que tengamos un familiar lgbti para colocarnos en sus zapatos .

3. Porque se trataba de un caso de la vida real y referente histórico de una comunidad discriminada.

4. Porque debemos estar conscientes y no ser indiferentes ante una realidad. Fomentar el respeto por la diversidad desde el hogar.

5. Porque la vida da muchas vueltas y quizás algún día nos toque el hombro.

¿Qué aprende un profesor?

De mis alumnos adolescentes aprendí mas que ellos de mi. En once años como catedrática de inglés como lengua extranjera en la Universidad del Norte y otros más en el Colegio Alemán, conocí todo tipo de personajes que siguieron formándome como ser humano y me hicieron comprobar que en esta etapa de la vida los jóvenes aún pueden llegar a ser moldeables.

Me propuse, en cada semestre, dejar alguna huella que fuera más allá del Hello my name is. Mostrar mi lado frágil como era sacar una lagrimita con los videos anti-bullying que veiamos desde el primer día de clases, aunque no estuviera en el programa, para que les quedara claro que en mi salón NO estaba permitido acosar a nadie por cualquier diferencia. 

Creo que aunque no fue estrategia, logré una empatía especial que hace que nos conectemos cuando nos vemos las caras por ahí, en la calle o las redes sociales e inclusive hasta en mi trabajo actual. Percibí como ese contacto hizo posible que algunos mostraran su lado más  humano hasta el punto de contarme problemas que parecieran no incumbirle a un docente universitario. 

Vi con ojos de mamá la transformación de muchos en los pasillos o en la cafetería, cuando me sonreían con camaradería y un cierto grado de complicidad. Fui paciente con alumnos de Enfermería y Medicina que se dormían en clase por haber estado de turno la noche anterior. Otros de Ingenierías que “pernoctaban” en el campus sin haber almorzado. Algunos que venían de provincia y extrañaban sus hogares, los que que a veces pedían prestado para el transporte de regreso y aquellos que aún no eran capaces de aceptar su identidad sexual.

Me convertí en la “teacher-mom” de muchos a quienes protegía de acoso y trataba de enseñarles que tenían todo el derecho de ser respetados de manera que en mis clases el acosador era el acosado. 

Perdoné a quienes aprovecharon mi ida al baño para tomarle fotos al examen del día siguiente y encubrí a quien tuvo la valentía de revelarme el secreto para que yo cambiara las preguntas. 

Todos ellos me aportaron una gran dosis de calidez humana. Los más sensibles, los  controversiales, los perezosos y hasta los pilosos que trataban de corcharme con sus preguntas rebuscadas. Este patrón que se repetía en cada aula, resumía la complejidad de la condición humana y me enseñaba a ser un poco más tolerante ante la diversidad.

A todos ellos y a mis colegas docentes, mis sinceros agradecimientos porque hicieron que valiera la pena una labor a veces menospreciada pero tan gratificante y me convirtieron en una madre más comprensiva. Los profesores aprendemos de los jóvenes más de lo que creemos y a la vez nos convertimos en sus modelos de vida. 

Súbanle a la Música

¿Cómo se le baja el volumen a esto? Preguntó la enfermera apenas se lo llevaron. Me había quedado ahí en ese éxtasis que uno siente después de haber tenido un bebé. “No tengo ni idea”, le contesté aún transportada. La música de Enya que había llevado el feliz papá a la sala de parto había puesto incómodo a todo el equipo médico, pero hizo posible que la vida recibiera a este hijo en la más completa paz y armonía.

No es fácil educar a un hijo con tan altas expectativas. Y no voy a alardear de todas sus capacidades ni de las cosas que sabe hacer, de su alta concentración y su interés por todo lo que implique conocimiento.  Voy a contar como este pequeño ser rompe el molde en una sociedad en donde estamos acostumbrados a hacer lo que “todos hacen” y el reto que es para nosotros cultivarlo sin que se “contamine” ni se afecte por no ser como los demás.

Motivado por las matemáticas, juegos de armar piezas, pistas, libros e instrumentos musicales, siempre ha preferido juguetes que desarrollen su creatividad. Disfruta museos de ciencias y desde pequeñito goza con todos los rompecabezas que en realidad para mi eran literal unos verdaderos rompe cabezas. Legos, libros y experimentos caseros y químicos se volvieron parte de su vocabulario. Tuvimos la fortuna de que fuera súper estimulado en un jardín que se estrenaba en metodologías que permitían la libertad y el desarrollo creativo y que por algún tiempo fuera el único alumno de esa promoción, pieza clave para que en estos primeros años se sembrara toda esa sed de aprendizaje.

Pero sabíamos que a medida que fuera creciendo no iba a ser fácil para él encajar en una sociedad que a veces te quiere limitar. Decidimos que aprovecharíamos  todas las actividades que fomentaran sus capacidades, sin olvidarnos del deporte y los amigos. Blindarlo ante críticas, reforzarle su amor propio  es nuestro mayor propósito para que nunca pierda su esencia o se afecte su parte emotiva. Respetar y tolerar los diferentes ritmos y admirar otros tipos de inteligencia y talentos, para que sea justo y tolerante con otros y a la vez no sea rechazado en un futuro por las presiones de grupo.

Con el paso del tiempo, por aquellas coincidencias de la vida en donde hasta el transitar por una calle y toparte con personas y oportunidades marcan tu destino, encontró en la música, más específicamente en el piano, su forma de canalizar esta personalidad tan desafiante.

Incentivar la música al igual que las artes y el deporte es lo mejor que puedes hacer por tus hijos. Refuerzan su autoestima y los hacen relajarse en un mundo tan complejo. Desaparecen los miedos, las culpas y los conflictos por un instante. Se alimenta el espíritu y renacen los sueños.

Hoy agradezco a la vida por enseñarme que  cada hijo es una oportunidad para crecer. Un reto para darles lo mejor que podemos que no siempre puede comprarse. Gracias a las personas que han ayudado a hacernos entender esto y seguir en esta dificil tarea que es el ser padres.

Gracias a la música que permitió desde ese eterno momento, como es el nacimiento, acompañarlo, apoyarlo y hacer de este camino una experiencia placentera y gratificante, así hubiésemos roto los protocolos y escandalizado a las enfermeras en aquella sala de parto.