Momagers

Como mamá del que nació haciendo arte no quedaba más remedio que impulsarlo. ¿Tu hijo es uno que es como loquito? Me preguntaron alguna vez. Y yo feliz de ese atributo, me sentí siempre orgullosa de que brillara con luz propia “outside the box”. 

Azul III juansebastian.com @juansebastianf

                    Toqué las puertas (abiertas y cerradas) de contactos artísticos y al final, hinchada del orgullo y la emoción terminaba tomándome todo el vino que brindaban en las exposiciones. 

Más de una vez lo escuché decirme: Mami, ya bájale a la intensidad. Es por esto que aplaudo todos los comentarios de las mamás en los triunfos de sus hijos, (aunque nos pasemos en los likes), porque más allá de apoyarlos, somos quienes de verdad vemos el talento y el esfuerzo que se forjaron a través de los años. 
Nuestra casa es testigo de ser depósito de luces, disfraces, accesorios para los sets y obras de artesanos que utiliza para sus proyectos, los que pueden tardar meses para que se desarrolle una sola fotografia.

Ya sea en Nueva York o en Palenque, la Mamager siempre está colaborando con el trabajo.  

Lo que hagas por tus hijos es invaluable. Conviértete en la promotora de sus sueños, manteniendo siempre la discreción y reconociendo que sus logros son suyos. Y así, cuando tu corazón te diga que ya llegó el momento preciso, déjalos que vuelen solos.

Sirenas Más Humanas

“Las sacó de la casa en una bolsa negra”, me respondieron cuando pregunté por las muñecas de mi hija (creo que tenía unos nueve o diez) al ver que no estaban en su repisa. No se si me dió tan duro como para recordarlo a estas alturas porque dejaba de ser ñina sin mi consentimiento o porque quizás a veces tratamos de educar con nuestras propias frustraciones.

El cuento es que se me quedó grabado y  como a quien no quiere caldo se le dan dos tazas, la vida me prestó dos hijas mucho mas “femeninas” que yo. Cuando una talentosa cantante adolescente me preguntó esta semana en su cuenta de instagram cual era mi juguete favorito en la infancia, me tomó varios minutos para contestar. Creo que me hubieran corchado en la pregunta final si hubiése sido reina de belleza. No tengo las imágenes claras si jugaba con muñecas o no. Tal vez no habría presupuesto para estos artículos costosos, que en ese entonces eran un lujo o tal vez éramos tantos (a veces nos daban regalos compartidos) que nos distraíamos con las mascotas, jugando ping-pong en el patio de la casa o subidos en el palo de mango pasando las crisis existenciales. O es posible que fueran otras épocas y que mis padres, en su buena fé e intuición, no le dieran importancia a los juguetes, a diferencia de una buena educación y comida, que nunca nos hizo falta.

Lo cierto es que hoy con estas dos chicas he aprendido, que sin querer “nerdizarlas”o apartarlas del mundo real, prefiero regalarles otro tipo de cosas y mostrarles que también hay otro mundo para las mujeres. Primero porque comencé a darme cuenta que hay mensajes (algunos enmascarados en regalos), que pueden limitar sueños profesionales y personales. Y segundo porque aunque hoy en día hay modelos de muñecas mas incluyentes, algunas aún idealizan una belleza cruel e irreal. Pero también debo aceptar que ellas analicen y decidan lo que quieren, porque son seres individuales  y no puedo imponer mis ideas e ilusiones. Así que si ellas ven que hay artistas que deciden regalar Barbies de brillantes en el primer cumpleaños de sus hijas, de igual forma logren respetar que cada uno tiene sus propias prioridades.

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Ojalá nunca dejen de ser tiernas ni pierdan la dulzura, esencia de la mujer, ni la sensualidad de las sirenas. Pero que no caigan en la trampa de enfrascarse en juegos que siguen promoviendo una cultura de estereotipos y roles, en donde los hobbies favoritos sólo sean probarse ropa y cuidar a los hijos. También quisiera que amaran el campo, la naturaleza, el mar y las montañas, que defendieran animales amenazados y causas perdidas. Que diseñen, construyan y colaboren con la ciencia. Que saboreen instrumentos musicales, se deleiten con cuentos fantásticos y tengan compasión por los enfermos. Que aprecien el arte, conozcan la realidad del país y toleren la diversidad.

En este mes de disfraces y regalos, en el que numerosos mensajes conspiraron para que escribiera acerca de este tema, solo quise reflexionar acerca de lo que mi humilde experiencia, aparte de alguna que otra embarrada, me ha aterrizado. A las muñecas y Barbies, bienvenidas mientras sirvan para romper paradigmas y sean un poco mas humanas y realistas. A familiares y amigos, gracias por los libros, la música, los rompecabezas y los juegos deportivos y de mesa.

Que afortunada soy de ser parte de esta nueva conciencia en defensa del rol de la mujer para que seamos mas valoradas, y mis hijas de vivir en una época en donde sus decisiones son un poco más aceptadas. Solo queda hablarles para que sean más humanas. Sin prohibir, porque basta con que digas esta palabra para que comiencen a hacerlo a tus espaldas.

El App de la Intuición

 

Todos nacemos con estrella. No hay nadie mejor que nosotras para percibir la nuestra y para ver ese don especial de los hijos a medida que van creciendo. A veces nos dejamos presionar o nos vamos por el lado mas fácil y cómodo, dejando a un lado lo que de verdad nos apasiona.

Las mamás del milenio cambiamos el chip.  Soy consciente de la importancia de la buena formación académica, y se que siempre se necesitarán médicos, abogados, ingenieros y científicos, y por supuesto, que también hay que comer. Pero debemos actualizarnos, abrir la mente y saber que este mundo globalizado requiere además otras habilidades y gente competente y creativa. Aunque no lo creas,“Educación y Harry Potter” y “Ciencia y Tecnología del Surf” son carreras profesionales. Y esto no significa que vas a pasar todo el día en la playa o haciendo magia en Hogwarts.

No siempre trabajarán para una multinacional, ni marcarán tarjeta en la usual oficina de ocho a seis, cumpliendo las “horas nalga” requeridas. Hoy los hijos millennials siguen sus instintos. Diseñan, crean, son artistas, manejan social media, son críticos gastronómicos, ingenieros nucleares y ambientales, y porqué no, hasta paseadores de perros. También hay oficios dignos que demandan mucha dedicación y que con un poco de imaginación e innovación, podrían llegar a ser muy bien remunerados. Es solo verlo desde otra perspectiva.¡No siempre se tiene que trabajar en la NASA para ser exitoso!

¡Imagínate, Quiere estudiar cine! Me comentó una amiga al preguntarle por los planes de su hijo ahora que se graduara. No se si se lamentaba porque tendría que salir de la ciudad o porque se refería a algo fuera de lo común (por lo menos en nuestro medio). O tal vez se sentía orgullosa. Pero si, es cierto. Estas carreras rompen los paradigmas.. Cuando mi hijo comenzó a hacer fotografía, también dudé al principio de como podría proyectarse. Pues, lo bueno de esta generación y lo que ellos me han ido demostrando es que hoy en día muchos trabajan en lo que les gusta y no solo están subsistiendo, sino también teniendo éxito. No hay límites. Es un mundo inmenso, lleno de posibilidades. Solo hay que seguir esa voz, investigar un poco, hacer networking. Se irán generando momentos, encuentros, y nuevas oportunidades para materializar los sueños.

En mi caso personal, me dediqué a la docencia porque me permitía estar en contacto con la juventud y a la vez disfrutar momentos importantes con mis niños, gracias a la flexibilidad de horarios. Aunque me encantaba enseñar, sabía que debía salir de mi zona de confort en donde estuve por muchos años.  Y aunque no soy  ingeniera, ni tenía conocimientos de administración, también podía leer, capacitarme y actualizarme. Mis habilidades comunicativas podrían ser útiles. Me inventé un cargo en la empresa familiar y ahí voy aprendiendo un poco de todo cada día. Clases de técnica vocal, Volver a escribir, que rico retomar y  conectarte con lo que te apasione. No tienes que ser la más experta.

No hay nada que lamentar. Las cosas van llegando a su debido tiempo. No me refiero a que tienes que renunciar al banco o a la empresa en donde trabajas, ni que dejes a tus hijos tirados. No voy a comenzar el desorden. Puedes moverte de lugar si eres infeliz y si es posible sacar el tiempo, combinar tu trabajo y hacer lo que siempre has querido. Tener un espacio en un programa de radio, ¿Por qué no? ¿Capacitarte y brindar asesorías? Ya es el momento.

Aunque ya hoy en día existen Apps muy prácticos y útiles para ayudarte a decidir tu carrera o guiarte en tus áreas de interés, nada mejor que tu intuición. Escuchar la voz que te habla internamente que por ahí es o no es la cosa. Y de no ser así, siempre habrá tiempo de retomar el camino y dándole un espacio también a la razón,  encontrar nuestra verdadera vocación. Nunca es demasiado tarde.

La Paz Comienza Por Casa

Quiero estar solo. Estas palabras entran al corazón de una mamá como un puñal. Cuesta trabajo entender que por quien has entregado tanto no quiera verte por un rato. Escuchas cuando tu hija adolescente le dice a sus amigas: Que pereza ir con mi mamá, déjanos asolear, no me tomes más fotos, no me des tantos likes en facebook, son muchos días de vacaciones contigo, o alguna de estas frases que te duelen y te hacen aterrizar. Entonces, es momento de evaluar si estamos siendo muy controladoras y si debemos dar un paso atrás.

Hoy ya no solo son los adolescentes quienes te dicen esto. Mi hija de cinco años me saca de su cuarto frecuentemente. Debemos entender que así como hay veces en que tu misma quieres encerrarte en tu cuarto, baño, closet o hasta en un búnker por unos minutos y no escuchar la palabra”Mami”, así ellos también necesitan su espacio.

Comencé a percibir que mi hijo sería un espíritu libre, cuando gateando, perseguía todo lo que tuviera movimiento. Le extendía sus brazos al primero que llegara a la casa para que lo paseara. Con menos de dos años, superó en su pequeñito mundo, los conflictos de una separación. El dolor y el miedo de sacarlo adelante fueron mis sentimientos mas profundos. Pero día a día me demostró su tenacidad y me enseñó, con su sonrisa, que hay que seguir viviendo a pesar de las adversidades.

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Mientras pasábamos nuestro duelo en casa de amigos, tíos y tías generosos que nos apoyaron en esta etapa aburrida, inventándose paseos y planes para sacarnos de la casa, mi hijo gozaba cada momento con sus hermanos mayores, primos y amigos. Este guerrerito alegre al que todo el mundo quería invitar y el único que se prestaba para las bromas de sus  primos mayores, aprendió a llamar por teléfono desde los dos años, marcando el número de su prima contemporánea desde las seis de la mañana (perdóname cuñado por tantas despertadas) mientras balbuceaba sus primeras palabras: Onta Paola.

Se ganó el corazón de todos con su camaradería, amor y pasión por la vida. Ya hoy a punto de finalizar su bachillerato e irse a estudiar afuera (sniff), escasamente está en casa. Entre partidos, paseos, fiestas, salidas a comer y otras mas que prefiero no imaginarme, mi hijo “sandwich”, o “compañero de clase” como le llamo yo con cariño, se ríe de mi cuando le digo “esto no es un hotel” o con mas frecuencia “calienta la casa”, frase heredada de mis padres, que a propósito, nunca entendí su connotación.

Se presenta diariamente con sus guayos deportivos embarrados, los que deja en la entrada de la casa (sitio de parqueo colectivo de calzado), llama desde la gasolinera porque no le alcanzó la plata para la gasolina o para la cuenta del restaurante, o te escribe desde el colegio porque olvidó llevar la cartulina. Y yo, llena de dudas, sin saber si es lo correcto o no, termino siempre apoyándolo y alcahueteándolo, luego de cantarle la cartilla rigurosa de responsabilidad y compromiso, porque basta una mirada, una frase o un gesto de nobleza suyo para que solo puedas derretirte.

Pero así como en nosotros, también hay días grises. Y cuando veamos que este niño o adolescente llegue a casa triste o aburrido, por cualquier motivo personal, debemos entender que hay que dejarlos solos. Que a veces solo tienen sueño, o están cansados, quieren hablar o chatear con alguien mas, fantasear o simplemente disfrutar de su privacidad y soledad. Si los atacamos con preguntas como que tienes o que te pasa con insistencia, probablemente nos van a responder con un déjame solo(a).

Respetar el silencio de los hijos no es fácil. Pero si algún día nos piden que salgamos del cuarto o nos dicen “ahora no mami”, respiremos profundo sin resentimiento y esperemos que procesen por lo que están pasando. Al cabo de un tiempo nos volverán a buscar para hablarnos y hasta abrazarnos, y nuevamente estaremos allí, llenas de amor incondicional, dispuestas a darlo todo.