Porqué los padres debemos ver películas de temáticas gay

1. Porque nos damos cuenta del “martirio” por matoneo que puede estar atravesando un@ joven (ante cualquier tipo de diferencia).

2. Porque no debemos esperar que tengamos un familiar lgbti para colocarnos en sus zapatos .

3. Porque se trataba de un caso de la vida real y referente histórico de una comunidad discriminada.

4. Porque debemos estar conscientes y no ser indiferentes ante una realidad. Fomentar el respeto por la diversidad desde el hogar.

5. Porque la vida da muchas vueltas y quizás algún día nos toque el hombro.

Cadena de Doble Moral

Lo sucedido en el Hotel de Cartagena en días recientes en donde funcionarios de una cadena internacional de hoteles solicitaron a una pareja homosexual, un odontólogo y un empresario holandés,  que “se fueran para otro lado” a compartir expresiones de cariño como fue un beso y una aplicada de bronceador es la muestra de la necesidad urgente de una educación sexual diferente.  

He estado en varias ocasiones en esa piscina. La primera vez presencié un manoseo y otros “eos” por parte de un cantante famoso que llevaba una cadena de oro gruesa (ni idea quien era el personaje) con dos chicas bastante voluptuosas y “alegronas”. Todos ebrios. Los meseros le rendían pleitesía y los atendían como dioses.  Estuve incómoda en varios momentos y más cuando veía que nuestros hijos se acercaban a la escena de los hechos y hasta por cosas que pasaban por debajo de la piscina un tanto jocosas y a la vez atractivas para algunos espectadores. 

No pretendí quejarme ni hacerlos sacar del hotel. Trato diariamente de educar a mis hijas y fortalecerlas para que se amen y se valoren, lo que no garantiza que queden exentas de esas situaciones, y menos en las etapas “dark” por las que pasamos las mujeres. Es interesante analizar el porqué estos hechos no nos alarman tanto si muestran la degradación del rol de la mujer del que tanto renegamos.

Pero si me llama la atención cómo aún no podemos tolerar lo que simplemente son demostraciones de cariño. No es que piense que estemos en Holanda ni en Christopher Street, este barrio en Nueva York en donde las parejas homosexuales tienen que irse a vivir tranquilas sin hacerles daño a nadie. Sólo que es el siglo XXI y no es necesario exiliarlas a las playas más recónditas del Caribe ni a las montañas más apartadas del planeta para pasar sus días de descanso y que tengan que reprimir un acto de afecto.  El discurso de muchos se centra en que “No estoy de acuerdo con la homofobia. Por el contrario tengo muchos amigos de la comunidad Lgbti”. Pero es más que eso. Es ser cada vez más concientes de esta realidad y estar preparados para presenciar las manifestaciones de cariño, una aplicada de bronceador, una agarrada de mano como cualquier pareja heterosexual. Exactamente igual. No. Creo que aún no.  

Solo invito a la reflexión para que hagamos una cadena de amor y que estos actos paren ya, en donde seres humanos que sienten son marginados y que simplemente eduquemos a nuestros hijos a amar y respetar las diferencias. A viajar los que podamos o sino a leer y a mantenernos informados y más importante a enseñarles a no odiar. Nadie se hace homosexual por mirar a dos hombres besarse en una piscina.