Trabajar con tu pareja.. ¿Cómo manejarlo? 

Después de varios años decidí trabajar con mi pareja. Me miró horrible cuando le dije que había renunciado a mi trabajo como docente universitaria y me inventé un puesto en la empresa familiar. Pensé que iba a ser un caos y que los dos saldríamos corriendo. Pero no fue así. Además de comprender el estrés que manejaba una persona  que trabajaba como independiente (yo siempre había esperado el chequecito mensual), nos compenetrarnos más como pareja y los temas de conversación que tienden a acabarse revivieron la chispa.  

Logré entender situaciones y ponerme en sus zapatos. Supe por fin porqué le costaba tanto desprenderse y salir de vacaciones. Para que esto funcione, lo mejor es establecer algunas reglas y hacerlo cuando la relación este más sólida, aunque puede haber excepciones. Pero ante todo, ser muy profesional y tener sentido común. 

1. Entregar lo mejor de cada uno. El amor es en gran parte, admiración. Demuestra lo que sabes hacer y cómo tu aporte es valioso para todos. 

2. No hablar de temas de trabajo en la mesa ni antes de dormir. Que no sea el único tema de conversacion y discusión en el hogar.

3. Mantener un margen entre lo personal y lo profesional. Cero shows en el trabajo.

4. No hacer preguntas. Nada de ¿Quién es? ¿Para donde vas? Sentir mucha seguridad y confianza.

5. Respirar profundo cuando sientas el ambiente tenso. Ve al baño, sal un rato. En este momento es tu colega o tal vez tu jefe. Actúa como tal. 

6. Tener disposición para aprender. Nunca compitas y siempre acepta lo que no sabes con humildad. 

Lo ideal es hacerlo medio tiempo, trabajar desde la casa o en un sitio diferente para que no resulte asfixiante y respetar un poco los espacios. Pero te aseguro que si la pareja se une para un propósito común, no hay fuerza más grande.  Se sentirán mutuamente orgullosos y esto será muy positivo para los dos ❤️️¡Buena suerte! 

La desaparición de la Suegra

¿Cómo ser suegras en la era digital?

Ghosting, benching, zombing….  Con estas técnicas de terminar el “dating” de hoy en día, en donde con una simple ignorada virtual nos deshacemos de personas, es complicado desempeñar el papel de “la típica suegra” de las parejas de tus hij@s.

Estás acostumbrada a los cierres dramáticos en tus relaciones pasadas, a la visita en el sofá hasta las diez y a la “presentada en sociedad”, que incluya perro, abuela, empleada y hasta tíos para involucrar en familia al nuev@ prospect@, aunque a veces lo único que haces es ahuyentarl@s (seguro que te culparán a ti cuando se termine esa  relación 😂).


Preguntándoles a algunos jóvenes acerca de la mamá ideal de su pareja recibí las siguientes sugerencias

Lo Que Ell@s Piden….

1. Que sea open minded. 

2. Que no sea chismosa.

3. Que los deje viajar en pareja. 

 4. Que no se involucre en las peleas.

5. Que no sea “intensa“.

6. Que no falle el Wi-fi en casa de la suegra. 😂😂 y comida rica…tan conchudos!😜

7. Nueva!  Que no nos sigan en las redes…

En algunas de estas paso la prueba. En otras más o menos. Trato de no meterme, de estar pendiente pero a la vez ser medio invisible para estar en sintonía con los tiempos modernos, aunque no deje de añorar la figura del yerno/nuera, amig@ especial que te acompañe al supermercado, te mande un detalle por tu cumpleaños y hasta juegue monopolio en tu casa con todos.

Toca entender y adaptarse a los cambios, siempre manteniendo el respeto, pero NUNCA “encariñarse” demasiado con algun@.

Puede que ya no l@ veas más y te toque también a ti hacerle ghosting !!😂
GLOSARIO
*ghosting: Romper la relación sin dar la cara.

*benching: una relación mientras se ven otras opciones. (O peor es nada..)

*zombing: los ex que seducen para marcar territorio 

Sobreviví a las Vacaciones

El momento más esperado del hijo en su último día escolar se vuelve en el terror de nosotras, las mamitas. Te subes en una montaña rusa llena de emociones que no sabes en qué momento se descarrilará.

Decidirse por meterlos en campos de verano, cuando el presupuesto alcanza, es una opción parecida a tomar un seguro de vida y evitarte las complicaciones. 

Los viajes con hijos siempre han sido mi debilidad. Criticada por muchos que me decían, oye Claudia pero relájate, déjalos en casa, casi siempre cargaba con ellos. Como fue cuando con el bebé de brazos (la propia primeriza afiebrada) en mi viaje a Estocolmo. Me tocaba semi “enjuagar” teteros en los trenes y andar con el típico cochecito paraguitas para todos lados. Porque cuando no llevaba a los niños, muchas veces terminaba arrepintiéndome. 

Ya con cinco de varias edades, los destinos se vuelven complicados. Toca irte con unos, dejar a otros y a veces llevar a alguno adentro de ti. Así fue con el último embarazo, en el que el paseo planeado por dos años a llevarlos a España a conocer los estadios de fútbol, coincidió con los altibajos emocionales de la gestación. Terminé haciéndole “show” a mi esposo cuando, ubicado en el puesto trasero del avión, conversaba con una española espectacular. Me acerqué y les dije. Disculpen por interrumpir. ¡Que oso! Les juro que fueron las hormonas. Yo no soy así!😂

Entonces me fui acostumbrando a los vómitos en los viajes por tierra, la tapada de oídos en aviones, las olvidadas de permisos de salida o pasaportes, y a los sinsabores de l@s que querían devolverse por sus novecit@s, cuando habías vaciado tus ahorros para llevarlos. 😂

Ya llegando a la última vuelta de la montaña rusa 🎢 me siento feliz porque “sobreviví “. Los he disfrutado a todos. Superamos los momentos de caos, nos divertimos juntos, y todo salió “perfecto”. Ahora es momento de pedir mis propias vacaciones.😜

Carta a las Madres: I love you No Matter What 

El amor de madre es incondicional. Se sabe desde que tienes a tu bebé en el vientre. Lo adorarías en cualquier situación. Sin importarte nada. Este es el verdadero amor. El amor que acepta. El amor que sana.

No temas que tu hijo sea diferente. ¿Diferente para quien? ¿Para ti? ¿Para tu familia, ¿para la sociedad?

Cuando tú hijo o hija tenga la seguridad de saber que él te importa más que todo lo demás, te confiará todo. Habrás honrado tu nombre de mamá. Habrás cumplido con las promesas que le hiciste cuando era bebé. Si llega ese momento, no los hagas sentir peor.

Ellos han enfrentado y luchado más que tú. Han sido discriminados, han estado confundidos. Sienten que te decepcionan de no “cumplir” con tus expectativas. Necesitaron mucho valor para contártelo.

Unas simples palabras salvarán vidas:

-Te amo sin importarme nada.

-No me has decepcionado.

-Gracias por confiar en mí.

-Me siento orgullosa por tu sinceridad.

No los regañes ni confundas más y nunca los saques de la casa. Ni se te ocurra dejar de hablarles. No importa a cuál religión pertenezcas. El amor está por encima de todo. ¿Les enseñaste a ser honestos? Demuéstrales que tú lo eres. 

Tus palabras y reacciones pueden dañar tu relación con ellos de por vida. Defiéndelos frente a los amigos, familia y ante la gente. Lucha por su causa. No tienes que convertirte en una activista ni pegar carteles. Solo basta con amarlos y vivir la verdad con aceptación y amor. No hay nada más hermoso y valioso que aquello que sale del corazón. ¡Gánate el título de Madre!

Recuerda seguirme en instagram: @soymamamillennial

AMA TU CAOS

 

En la madrugada del veinticinco de Diciembre, mientras armábamos las pistas de carros y abríamos los regalos de navidad de los más pequeños, comenzaron a llegar los adolescentes de la casa con zapatos en mano caminando por encima de las piezas. Cuando eran aún más bebés, las despertadas de unos coincidían con las llegadas de los otros o viceversa. Hacía lo que humanamente podía para que el recién nacido no despertara a los otros, pasando por todos los cuartos rogando por unos cuantos minutos de sueño.

La logística de las madres de hoy suelen ser caóticas. Como mamá de cinco hijos de todas las edades, caer en brazos de Morfeo se convierte en tu más anhelada fantasía. Súmale si trabajas. Cumplir la agenda del hogar millennial es una verdadera maratón. Entre llevadas y traídas, distribución de remedios, apoyo en tareas, abastecimiento de loncheras y menús fits para ser democráticos,  quedamos exhaustas y  a las siete de la noche  comenzamos a pedir pista para quedar profundas. Al menos por un rato. Necesitas saber,  en tu estado alfa, que todos están bien. Que se llevaron la llave, que encontraron parqueadero, que se firmó la circular y los uniformes están listos, que no se subió la fiebre y que hay meriendas y desayuno para mañana. Luego no debes olvidar que tu pareja también llegó.

Cada familia es diferente. Lo que verdaderamente importa es que en la tuya las cosas funcionen. Pasando de ser set de fotografías y pinturas a sede de conciertos, laboratorios de ciencia y negocios de repostería, mi sala se convirtió en un escenario deportivo. Quitando todo lo que pudiera romperse o dañarse, fue el sitio en donde todos aprendieron a patinar. Con mesa de ping-pong y porterías imaginarias de fútbol (la puerta principal y la del baño social), logré que mis hijos estuvieran más en casa. “Un partidido a 11”, nos dicen antes de irse al colegio, lo que aprovechas para que sea el momento de hacer sentadillas mientras te vuelves cadi recogiendo bolas.

Con toda esta revolución diaria de quehaceres y responsabilidades para que salgan todos adelante, solo te queda respirar profundo y reírte del día a día. Aprovecha cada minuto de descanso que puedas. Hay momentos hermosos que compensan todo lo que haces. Algún día extrañarás cuando tu casa se vuelva silenciosa.

Mi Hijo No Jugaba Fútbol

Supe que mi hijo era distinto del molde convencional desde que era pequeño. Cuando yo insistía en las clases de fútbol, el trauma era grande. Lloraba durante toda la clase y yo me escondía detrás de los árboles, pensando que era algo normal mientras se adaptaba. Pero así fue el resto de los días hasta que no quise torturarlo mas. Su increíble gusto por temas y aficiones “diferentes” se volvió mas notorio mientras iba creciendo y a medida que yo lo apoyaba incondicionalmente, siguiendo mi intuición de madre, con amor y aceptación. (Aclaró que con esto No quiero decir que asocio la orientación sexual con los estereotipos, fue solo el caso de mi hijo.)

Alguna vez, su profesora en el Pre-escolar me dijo que solo quería jugar con las niñas en el recreo. Yo comencé a entenderlo y a quererlo. Traté de fomentarle actividades que implicaban roles “masculinos”. Aunque compartía con todos, demostraba inclinación por otros intereses. No quería forzarlo, ni hacer algo que lo hiciera infeliz, a pesar de sentir la presión de una sociedad que te impone ciertos comportamientos específicos de género. Seguir leyendo