Aprende A No Agobiarte Con Cinco Hijos Hoy

Cuando eres mamá de cinco, no se puede andar en piloto automático. Toca inventarse, reinventarse, copiar estrategias que otros aplican. Ir anotando esas tácticas que quizás funcionen en tu casa y luego implementarlas. Les comparto algunos trucos que me han servido y que últimamente van llegando de personas en el preciso momento que se necesitan.

El arte de salirse por la tangente. (Sirve también para otros tercos y psicorígidos). No falla. Cuando alguno de la familia se enfrasca en un sólo tema o berrinche. Muy sutilmente debemos cambiar la película por algo más interesante. Algunos pueden cerrarse y ensimismarse por horas hasta arruinarle el día  a todos.

A la hora del desayuno, por ejemplo, se negaban a comer y opté, en vez de “dar cantaleta”, por tener a la mano un libro de animales y hacer preguntas tipo concurso. El tema problema se evadía y muchas veces me daba resultado.

Simplemente, sin que se den cuenta, se frena el conflicto y logras tu objetivo. Puede aplicarse en cualquier escenario y con cualquier tipo de dinámica. En paseos en carro (los peores), vuelos largos, peleas entre hermanos o los famosos “shows” en el supermercado.

Eliminar el “síndrome de la segunda guerra mundial”. Si bien bien es cierto que no se debe desperdiciar la comida, tampoco hay que forzarlos a que sus estómagos devoren hasta el último grano de arroz del plato y terminen  vomitando. Al final, comerán lo que más les gusta y a lo mejor llegarán a aborrecer lo que los obligabas a comer. (Comprobado!😜)

Generarles conciencia del consumo y de las necesidades de otros y servirles porciones acordes con las edades. Ser flexibles y creativos a la hora de la comida, sin que se vuelva “À la carte”, para que el momento de la mesa y la sobremesa sea lo más relajado posible. En casa terminamos cantando “el rap de la alimentación” y no saben lo divertido que es.😎

Que puedan admirarte. Ya sea por tu trabajo, un emprendimiento o una labor específica, hay más armonía y también tienden a respetar los espacios de los demás miembros de la familia cuando existe admiración.

No todo lo sabes. No todo lo puedes. Las mamás nos damos muy duro. Lo mejor es aceptar nuestras limitaciones pero nunca flaquear con ellos. Decirles que eres buena para unas cosas y no tan buena para otras. Los hijos agradecen tu sinceridad y más que todo el amor por ti misma los enseña a quererse y aceptar las equivocaciones y los diferentes tipos de habilidades. Recuérdales que todos en casa pueden desempeñar roles de acuerdo a sus conocimientos y capacidades. Algunas frases que pueden ayudar:

  • Yo no soy una experta cocinando. Hagámoslo juntos.
  • Tu papá es bueno para los rompecabezas.
  • A mí me encanta contar historias.
  • Tu hermana es buenísima pintando.
  • Toma la foto que tú eres excelente fotógrafo.
  • Organiza tú la decoración.
  • Haz el video que no hay nadie mejor en tecnología.

Hay temas que no son negociables. Para que no te des mala vida, déjales este mensaje claro y VISIBLE. Las fechas importantes. Los domingos en familia, las visitas a los abuelos. Yo no “obligaba” al principio para evitarles las “malas caras” y a largo plazo resultó ser un error. Me di cuenta que ellos sí les gusta que les exijas y terminan agradeciéndotelo. Pero como para atrás ni para tomar impulso, ya he ido retomando e inventando asados, picnics en parques, torneos de ping-pong y todo tipo de planes que pueda integrarnos a todos.

No olvides “escaparte” cuando no puedas más, contar hasta cien o gritar en la almohada para descargar tu tensión y en ocasiones simplemente vivir el día al día. Los momentos en familia quedan marcados en la vida de los hijos. Sin que te estreses tanto y sin que implique sacrificio y tormento se puede lograr que el hogar sea el más agradable refugio, aunque tengamos cinco hijos.

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La Segunda Administración

¿Buceas? Me preguntó con una sonrisa conquistadora y sus ojos penetrantes. “Claro”, le contesté. En aquellos días se me había dado por otra de esas”locuras” que uno hace tras una separación. Pero después del curso teórico, mi primera inmersión había sido un desastre. Muerta del miedo, no había logrado soltarme de la cuerda de la lancha, mientras que los demás se sumergían por los bellos mares de Taganga.”Ah bueno, entonces vamos el próximo domingo”, me dijo después de contarme que era buzo certificado y hasta había hecho buceo nocturno. “Listo”, le dije sin saber que estas mentiritas piadosas son los primeros errores que uno comete cuando está en pleno plan conquista y que algún día terminan descubriéndose.

Llegó el día del paseo y yo, confiada en que todo saldría bien, iba feliz y entusiasmada con mis nuevos accesorios de buceo que había corrido a comprar esa semana.  Cuando llegó el momento de colocarse los tanques le pedí su ayuda y sentí que me protegería ante cualquier situación. Los instructores estaban esperando que nuevamente me quedara aferrada a la pita submarina de la lancha. Pero yo, en cambio, me sumergí de espaldas, como toda una profesional PADI y vi por debajo del mar que me extendía la mano.  Me dejé llevar confiada ciegamente en que había llegado el momento de volver a enamorarme y que estaba dispuesta, si era preciso,  a atravesar el océano a su lado.

El siguiente paso era presentarlo ante mis tres hijos. Planeé la típica comida mejicana que uno nunca vuelve a hacerles (eso dice el). Mis niños, muy pequeños todavía, fueron bajando uno por uno las escaleras de mi casa, mientras el iba tragando en seco. Esa noche de tacos y de cartulinas decoradas que él les ayudó a hacer para una venta de limonada, me hizo soñar de nuevo con la familia que siempre había pedido para mi.

Comenzó una etapa hermosa de planes familiares, entre paseos eco- turísticos y visitas nocturnas clandestinas, mientras él daba el esperado paso que duró mas de seis años. Luego, con la alegría de la llegada de dos hijos mas, sellamos y consolidamos nuestra relación, en la que, aunque no es perfecta, se lucha diariamente por aceptarnos, vivir en armonía y respetar a todos los miembros de esta numerosa e increíble familia.

Con una separación nadie gana. Pero cuando no tienes otra alternativa, o ya has intentado todo por sacar tu matrimonio adelante, volver a construir el castillo de naipes si es posible. Y la buena noticia es que, por lo menos en mi caso y hasta la fecha, la segunda vez, aunque a veces un poco “enredado”, eres mas asertiva,  y ya no te ahogarás en un vaso con agua porque sabes lo que verdaderamente importa.

Solo queda agradecer y valorar los momentos que van marcando nuestra vida y la de los hijos y saber que si es posible, después de sanar y pasar algunas etapas de duelo, volverse a enamorar y formar un nuevo hogar.