CARTA DE UNA MADRE DEL TRIÁNGULO ROSA AL PAPA FRANCISCO

El amor de madre transforma cualquier paradigma. Muchas hemos sido educadas en la fe católica y tenemos más preguntas que respuestas, seguimos trabajando en prejuicios, tratando de aspirar a la coherencia, a ser cada vez un poco más justas, educando a nuestras familias a sentir empatía por el prójimo.

Pero más allá de los cuestionamientos, y del amor no sólo por los hijos, sino hablando por un nicho que no tiene voz, me tomo el atrevimiento de escribirle.

“En caso de duda, mejor no dejarlos entrar”…es la opinión de un obispo del Vaticano. Nuestros hijos han dudado con respecto a su sexualidad desde que tienen uso de razón, si algo malo pasa con ellos, si hay algo raro con su voz, si son pecadores, si irán al infierno, si nos decepcionan a todos. Sin embargo, para complacer a la sociedad, a las familias y a nosotras que le dimos la vida, han luchado para aceptarse como son.

Si “Dios me ama así y me hizo así”, ¿Porqué condicionar a nuestros hijos, si algunos, conservando el respeto tienen una verdadera vocación y consagración al servicio De Dios?

Si según la Iglesia Católica, la “inclinación homosexual es objetivamente un desorden” y con tu gran y humilde corazón afirmas que “está bien ser gay”, esto me confunde y me aleja.

Has sido mi gran líder con tus muestras de humanismo, con tus frases como “Quién soy yo para juzgar a los homosexuales”, mostrando flexibilidad en la comunión para católicos divorciados, pero la institución se resiste a los tiempos modernos, y no me refiero a algo que esté de “moda” sino porque ya las verdades no pueden taparse con las manos.

“Al Vaticano está llegando la moda de la homosexualidad”, nosotras como madres damos fe que casi siempre percibimos cómo sufría ese ser mientras se descubría y aún así hemos aceptado a nuestros hijos incondicionalmente, inculcándoles valores como el respeto, la tolerancia y la honestidad. De la misma manera en que se acepta a todos los seres humanos, con igualdad y misericordia.

Con toda humildad, quiero decirle que las Madres del Triángulo Rosa tenemos mucho dolor en nuestros corazones porque no están aceptando a nuestros hijos en su totalidad  y aunque muchas somos conscientes de que ellos no tienen una devoción por el sacerdocio, sabemos que no son enfermos, ni pervertidos ni aberrantes, que la homosexualidad es una realidad y que nadie merece ser tratado inferiormente. Todos somos seres humanos.

Madres del Triángulo Rosa: Más que un libro, nació un movimiento

El 17 de Mayo, precisamente el Día Mundial en contra de la Homofobia Madres del Tríángulo Rosa llegó al mundo con un propósito y no exactamente con el pan debajo del brazo. Las voces que me inspiraron a escribirlo se reflejan en muchos sentimientos, silencios, conflictos y dolor en muchos hogares.

Cada mensaje que llega, desde madres en busca de brújulas pero que se mantienen firmes y ancladas con ese amor único e indescriptible, hasta hijos y otros familiares enfrentando una realidad que muchos aún quieren ignorar.

Historias llenas de dolor y otras más esperanzadoras. Muchas personas identificadas con ese mensaje que quise transmitir por encima de los miedos y prejuicios que aún están arraigados, pero que cada vez más se logran arrancar de raíz para vivir una vida más coherente.

Un apoyo que nunca imaginé porque este hijo me ha hecho de nuevo creer en la bondad del ser humano y en los innumerables beneficios del perdón.

Todo esto me inspira y me anima a seguir luchando por el micro activismo desde el amor, ese que comienza desde nuestro corazón,a pesar del entono. Ese que ayuda a que nuestros hijos, amigos y otras personas sean respetados, para que el camino sea un poco más fácil, más llevadero y así algún día ni siquiera tenga que ser mencionado.

Nueve meses de gestación del libro Madres del Triángulo Rosa, un hijo que fue anhelado desde hace varios años, con cada sentimiento, cada testimonio, cada experiencia que se iba grabando en las fibras, un hijo que no llegó solo. Ha creado un movimiento, un deseo por un mundo mejor para nuestros hijos.

Porqué los padres debemos ver películas de temáticas gay

1. Porque nos damos cuenta del “martirio” por matoneo que puede estar atravesando un@ joven (ante cualquier tipo de diferencia).

2. Porque no debemos esperar que tengamos un familiar lgbti para colocarnos en sus zapatos .

3. Porque se trataba de un caso de la vida real y referente histórico de una comunidad discriminada.

4. Porque debemos estar conscientes y no ser indiferentes ante una realidad. Fomentar el respeto por la diversidad desde el hogar.

5. Porque la vida da muchas vueltas y quizás algún día nos toque el hombro.

Momagers

Como mamá del que nació haciendo arte no quedaba más remedio que impulsarlo. ¿Tu hijo es uno que es como loquito? Me preguntaron alguna vez. Y yo feliz de ese atributo, me sentí siempre orgullosa de que brillara con luz propia “outside the box”. 

Azul III juansebastian.com @juansebastianf

                    Toqué las puertas (abiertas y cerradas) de contactos artísticos y al final, hinchada del orgullo y la emoción terminaba tomándome todo el vino que brindaban en las exposiciones. 

Más de una vez lo escuché decirme: Mami, ya bájale a la intensidad. Es por esto que aplaudo todos los comentarios de las mamás en los triunfos de sus hijos, (aunque nos pasemos en los likes), porque más allá de apoyarlos, somos quienes de verdad vemos el talento y el esfuerzo que se forjaron a través de los años. 
Nuestra casa es testigo de ser depósito de luces, disfraces, accesorios para los sets y obras de artesanos que utiliza para sus proyectos, los que pueden tardar meses para que se desarrolle una sola fotografia.

Ya sea en Nueva York o en Palenque, la Mamager siempre está colaborando con el trabajo.  

Lo que hagas por tus hijos es invaluable. Conviértete en la promotora de sus sueños, manteniendo siempre la discreción y reconociendo que sus logros son suyos. Y así, cuando tu corazón te diga que ya llegó el momento preciso, déjalos que vuelen solos.

Carta a las Madres: I love you No Matter What 

El amor de madre es incondicional. Se sabe desde que tienes a tu bebé en el vientre. Lo adorarías en cualquier situación. Sin importarte nada. Este es el verdadero amor. El amor que acepta. El amor que sana.

No temas que tu hijo sea diferente. ¿Diferente para quien? ¿Para ti? ¿Para tu familia, ¿para la sociedad?

Cuando tú hijo o hija tenga la seguridad de saber que él te importa más que todo lo demás, te confiará todo. Habrás honrado tu nombre de mamá. Habrás cumplido con las promesas que le hiciste cuando era bebé. Si llega ese momento, no los hagas sentir peor.

Ellos han enfrentado y luchado más que tú. Han sido discriminados, han estado confundidos. Sienten que te decepcionan de no “cumplir” con tus expectativas. Necesitaron mucho valor para contártelo.

Unas simples palabras salvarán vidas:

-Te amo sin importarme nada.

-No me has decepcionado.

-Gracias por confiar en mí.

-Me siento orgullosa por tu sinceridad.

No los regañes ni confundas más y nunca los saques de la casa. Ni se te ocurra dejar de hablarles. No importa a cuál religión pertenezcas. El amor está por encima de todo. ¿Les enseñaste a ser honestos? Demuéstrales que tú lo eres. 

Tus palabras y reacciones pueden dañar tu relación con ellos de por vida. Defiéndelos frente a los amigos, familia y ante la gente. Lucha por su causa. No tienes que convertirte en una activista ni pegar carteles. Solo basta con amarlos y vivir la verdad con aceptación y amor. No hay nada más hermoso y valioso que aquello que sale del corazón. ¡Gánate el título de Madre!

Recuerda seguirme en instagram: @soymamamillennial

My son didn’t play soccer

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I knew my son did not fit in the mold since he was a little child. There was a time when I insisted he took soccer classes, only to see him go through insufferable pain. He used to cry  while I was hiding behind the trees, thinking it was a normal reaction and he would get used to his soccer classes. However, his crying and suffering would not change and one day I decided I did not want to torture him anymore. His incredible taste for “unconventional” interests became more noticeable as he grew, and I supported him unconditionally with love and acceptance, following the intuition only mothers have.

One day his preschool teacher told me he just wanted to play with the girls at recess. Then I began to understand him amd love him. However, I tried to encourage him to get involved in manly activities. Although he spent time with everyone, he showed penchant for other interests. I did not want to force it, or do something that made him unhappy, despite feeling the pressure of a society that imposes certain gender-specific behaviors.

Going through a devastating divorce, which psychologists described as a difficult process in the Oedipal stage (I personally think homosexuality is biological), he went ahead in his elementary and high school, and then to college, where he outstood for his creativity, his compassion for others and his great human quality. Adored by his brothers and sisters, he was demonstrating qualities that won him the respect of his classmates, other children, teachers and even school officials, who, aware or not of his sexual preferences, never took away their affection for him. If he ever was a victim of bullying by their peers, family and even me, due to my ignorance and weakness, today I apologize and I thank for this hard process of conviction, acceptance, revelation and truth, which has already come a long way and has made me more human.

Others will not have had the same fate, so I want to tell parents, siblings, teachers, colleagues, friends and family who are going through a similar situation, or those who share a space with people with different tastes of any kind, to support and defend them so they feel valued and accepted. The road is not easy, but we will be making a better world.

Mi Hijo No Jugaba Fútbol

Supe que mi hijo era distinto del molde convencional desde que era pequeño. Cuando yo insistía en las clases de fútbol, el trauma era grande. Lloraba durante toda la clase y yo me escondía detrás de los árboles, pensando que era algo normal mientras se adaptaba. Pero así fue el resto de los días hasta que no quise torturarlo mas. Su increíble gusto por temas y aficiones “diferentes” se volvió mas notorio mientras iba creciendo y a medida que yo lo apoyaba incondicionalmente, siguiendo mi intuición de madre, con amor y aceptación. (Aclaró que con esto No quiero decir que asocio la orientación sexual con los estereotipos, fue solo el caso de mi hijo.)

Alguna vez, su profesora en el Pre-escolar me dijo que solo quería jugar con las niñas en el recreo. Yo comencé a entenderlo y a quererlo. Traté de fomentarle actividades que implicaban roles “masculinos”. Aunque compartía con todos, demostraba inclinación por otros intereses. No quería forzarlo, ni hacer algo que lo hiciera infeliz, a pesar de sentir la presión de una sociedad que te impone ciertos comportamientos específicos de género. Seguir leyendo