El Nido Lleno

Duré escuchando las voces del ya llegué mami en la madrugada un par de semanas. Cuando me despertaba, me daba cuenta que era verdad: Si, ya no estaban en casa. La despedida de los hijos es algo para el que no estamos preparados. Ni con el hijo apegado, ni con el mas independiente. El silencio de la casa se hace cada vez mas notorio, pero hay algo que te comienza a unir mas: El amor a través de la distancia se afianza.

Los mensajes de te amo comienzan desde la partida en el ascensor hasta el día del regreso. Es allí cuando tu conectividad llega a un cien por ciento. Incluso cuando estás dormida. Comienzas a pensar en las visitas que les harás (les aconsejo no prolongarlas mucho), en tus próximas vacaciones que ya no serán por fuera, sino por el contrario, cuando ellos regresen. Las primeras fechas de cumpleaños, día de la madre y demás serán un poco duras mientras te acostumbres. Pero el lazo de unión es hermoso. Te buscarán cuando tengan problemas, les haga falta algo o se sientan solos. Y siempre seguirán siendo lo mas importante para ti.

Las despedidas suelen ser difíciles, pero debemos recordar que hay que dejar volar a los hijos. La salida del nido es lo que verdaderamente los hace enfrentarse al mundo por sí solos. Eso sí, ten la seguridad que el día que vuelvan de visita o a quedarse, seguirán con sus hábitos del hotel Mami de dejar toallas en el piso, el “no me gusta el almuerzo” o “se me olvidó la llave”.

Es el momento de hacer cosas para ti que nunca habías hecho antes. Inscribirte en clases de yoga, retomar la música o la pintura, terminar tu libro o tal vez escaparte para un merecido descanso o retiro. Al cabo de un tiempo estarás acostumbrada a que no estén contigo y estarás feliz cuando, llenos de amor y necesidades de afecto, seguridad y comida rica, vengan a tu hogar en busca de refugio.

La despedida de mis dos hijos mayores fue dura, y no quiero imaginarme como será la del tercero que está próximo a irse, aunque en mi caso, siempre queda alguien en casa. Quizás cuando se vaya el último, me trague todas estas palabras. Pero por ahora, voy viviendo el proceso, uno por uno. 

Se que hay madres que están pasando por esto o que viven esta separación por primera vez, por eso quería compartirles mi experiencia y decirles que cada día se hace más fácil. Que es importante que sanemos nuestras diferencias y nos abramos a verdades antes de esta partida, para que la relación se solidifique y se vayan tranquilos, sin cargas. Ellos, vuelvan o no, estarán siempre en nuestro corazón.

La desaparición de la Suegra

¿Cómo ser suegras en la era digital?

Ghosting, benching, zombing….  Con estas técnicas de terminar el “dating” de hoy en día, en donde con una simple ignorada virtual nos deshacemos de personas, es complicado desempeñar el papel de “la típica suegra” de las parejas de tus hij@s.

Estás acostumbrada a los cierres dramáticos en tus relaciones pasadas, a la visita en el sofá hasta las diez y a la “presentada en sociedad”, que incluya perro, abuela, empleada y hasta tíos para involucrar en familia al nuev@ prospect@, aunque a veces lo único que haces es ahuyentarl@s (seguro que te culparán a ti cuando se termine esa  relación 😂).


Preguntándoles a algunos jóvenes acerca de la mamá ideal de su pareja recibí las siguientes sugerencias

Lo Que Ell@s Piden….

1. Que sea open minded. 

2. Que no sea chismosa.

3. Que los deje viajar en pareja. 

 4. Que no se involucre en las peleas.

5. Que no sea “intensa“.

6. Que no falle el Wi-fi en casa de la suegra. 😂😂 y comida rica…tan conchudos!😜

7. Nueva!  Que no nos sigan en las redes…

En algunas de estas paso la prueba. En otras más o menos. Trato de no meterme, de estar pendiente pero a la vez ser medio invisible para estar en sintonía con los tiempos modernos, aunque no deje de añorar la figura del yerno/nuera, amig@ especial que te acompañe al supermercado, te mande un detalle por tu cumpleaños y hasta juegue monopolio en tu casa con todos.

Toca entender y adaptarse a los cambios, siempre manteniendo el respeto, pero NUNCA “encariñarse” demasiado con algun@.

Puede que ya no l@ veas más y te toque también a ti hacerle ghosting !!😂
GLOSARIO
*ghosting: Romper la relación sin dar la cara.

*benching: una relación mientras se ven otras opciones. (O peor es nada..)

*zombing: los ex que seducen para marcar territorio 

 Aprende A No Agobiarte Con Cinco Hijos Hoy

Cuando eres mamá de cinco, no se puede andar en piloto automático. Toca inventarse, reinventarse, copiar estrategias que otros aplican. Ir anotando esas tácticas que quizás funcionen en tu casa y luego implementarlas. Les comparto algunos trucos que me han servido y que últimamente van llegando de personas en el preciso momento que se necesitan.

El arte de salirse por la tangente. (Sirve también para otros tercos y psicorígidos). No falla. Cuando alguno de la familia se enfrasca en un sólo tema o berrinche. Muy sutilmente debemos cambiar la película por algo más interesante. Algunos pueden cerrarse y ensimismarse por horas hasta arruinarle el día  a todos.

A la hora del desayuno, por ejemplo, se negaban a comer y opté, en vez de “dar cantaleta”, por tener a la mano un libro de animales y hacer preguntas tipo concurso. El tema problema se evadía y muchas veces me daba resultado.

Simplemente, sin que se den cuenta, se frena el conflicto y logras tu objetivo. Puede aplicarse en cualquier escenario y con cualquier tipo de dinámica. En paseos en carro (los peores), vuelos largos, peleas entre hermanos o los famosos “shows” en el supermercado.

Eliminar el “síndrome de la segunda guerra mundial”. Si bien bien es cierto que no se debe desperdiciar la comida, tampoco hay que forzarlos a que sus estómagos devoren hasta el último grano de arroz del plato y terminen  vomitando. Al final, comerán lo que más les gusta y a lo mejor llegarán a aborrecer lo que los obligabas a comer. (Comprobado!😜)

Generarles conciencia del consumo y de las necesidades de otros y servirles porciones acordes con las edades. Ser flexibles y creativos a la hora de la comida, sin que se vuelva “À la carte”, para que el momento de la mesa y la sobremesa sea lo más relajado posible. En casa terminamos cantando “el rap de la alimentación” y no saben lo divertido que es.😎

Que puedan admirarte. Ya sea por tu trabajo, un emprendimiento o una labor específica, hay más armonía y también tienden a respetar los espacios de los demás miembros de la familia cuando existe admiración.

No todo lo sabes. No todo lo puedes. Las mamás nos damos muy duro. Lo mejor es aceptar nuestras limitaciones pero nunca flaquear con ellos. Decirles que eres buena para unas cosas y no tan buena para otras. Los hijos agradecen tu sinceridad y más que todo el amor por ti misma los enseña a quererse y aceptar las equivocaciones y los diferentes tipos de habilidades. Recuérdales que todos en casa pueden desempeñar roles de acuerdo a sus conocimientos y capacidades. Algunas frases que pueden ayudar:

  • Yo no soy una experta cocinando. Hagámoslo juntos.
  • Tu papá es bueno para los rompecabezas.
  • A mí me encanta contar historias.
  • Tu hermana es buenísima pintando.
  • Toma la foto que tú eres excelente fotógrafo.
  • Organiza tú la decoración.
  • Haz el video que no hay nadie mejor en tecnología.

Hay temas que no son negociables. Para que no te des mala vida, déjales este mensaje claro y VISIBLE. Las fechas importantes. Los domingos en familia, las visitas a los abuelos. Yo no “obligaba” al principio para evitarles las “malas caras” y a largo plazo resultó ser un error. Me di cuenta que ellos sí les gusta que les exijas y terminan agradeciéndotelo. Pero como para atrás ni para tomar impulso, ya he ido retomando e inventando asados, picnics en parques, torneos de ping-pong y todo tipo de planes que pueda integrarnos a todos.

No olvides “escaparte” cuando no puedas más, contar hasta cien o gritar en la almohada para descargar tu tensión y en ocasiones simplemente vivir el día al día. Los momentos en familia quedan marcados en la vida de los hijos. Sin que te estreses tanto y sin que implique sacrificio y tormento se puede lograr que el hogar sea el más agradable refugio, aunque tengamos cinco hijos.

Recuerda seguirme en instagram: @soymamamillennial 

¡Se acabó la Hora Warner!

Como ya he escrito bastante sobre mis hijos, creo que toca balancear. Pero estaba en la obligación moral de sanar algunos”issues” de mi vida y a la vez hablar de cada uno de los cinco, equitativamente, para evitar resentimientos futuros. 

Soy madre, mujer, hermana, hija, esposa y amiga. Algunos roles mejor desempeñados que otros, pero ante todo soy humana. Me escondo en el baño como muchas. Es mi refugio favorito. Porque a veces ni en mi cuarto puedo encontrar ese oasis que necesito para no desvariar. Mi closet, testigo de sollozos infinitos cuando, no de víctima ni por “niñerías”, quiero desahogar todo lo que cargo, ya sea con lágrimas o con cuadernos. Mi tina, sitio preferido de ritual. Con temperatura “de pelar pollo” que nadie más tolera. Sin chapuceadas de niños ni conversaciones largas. A veces, con una copa de vino tinto, sándalo y música de Sia, me ayudo a repasar el día, lo bueno y lo qué hay que mejorar para no ser la histérica que debe tener todo bajo control.

Cuando la hora Warner (hoy en día podría llamarse hora Boomerang, Discovery kids, Baby TV o Disney Junior ) está a punto de terminar, momento en que ya tu sentido de maternidad comienza a apagarse, lo mejor es que te retires. Es sano que salgas, respires por un rato y reclames tu privacidad. Te la mereces. Hora de Zumba, de cambiar el canal, leer, escribir, hablar con tu amiga o tu pareja. No todo en la vida es ser mamá. Si alguien de tu familia necesita algo, puede esperar. 
Tú happy hour es sagrado. Cuando era más joven e intensa, alrededor de las 8 o 9 p.m. sentía que ya la copa de la paciencia comenzaba a rebosar. Percibes ese agotamiento físico y mental que a veces atenta contra la cordura. Pero como este trabajo, que no es de tiempo completo sino “repleto” y cada vez nos exige más, y porque los años no pasan “en balde”, esa hora va decreciendo. No logras que se duerman y no soportas un cartoon más. Toca delegar. Pide auxilio. A veces gritar es terapéutico. No te sientas mal. Tal vez solo necesites un masaje, un momento sola. No hay mejor terapia que el baño turco. Un espacio con adultos en donde no se hable de tareas, naranjas para el desayuno ni dosis de dolex. 

Después de una tarde interminable de circo, mi hora Warner se sentía eterna. Largas filas y un fuerte dolor de cabeza y espalda. Payasos de medio pelo. Solo quería desaparecer del mapa doméstico por un rato. Dejando a los niños bien cuidados en casa, decidimos buscar la margarita más deseada del oeste. 
Al llegar a Bevgo, sitio de catas de vino y cursos orientados al conocimiento de licores, una señora amable nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja: Los estamos esperando. Suban. 🙀

Nos miramos a los ojos con risa pícara en vista de la equivocación, pero con la complicidad de nuestra mente que decía: Uff, gracias lo necesitábamos. Éramos una de las supuestas parejas invitadas a un curso de bartender para degustar los más deliciosos cocteles que jamás hayamos probado. Menos mal que la pareja fantasma nunca llegó, nadie se dió cuenta de nuestra identidad y pudimos completar el curso a satisfacción, gratis y colados. Yei 😀


Admiro a quienes se realizan no sólo con la maternidad, sino también con satisfacciones propias, no llenando vacíos ni cumpliendo roles que no las hacen felices, ya sea en lo personal o en lo profesional. Pero como yo estoy embarcada y plena en este viaje que escogí para mí, lo mejor es encontrar equilibrio en mi vida. No todo gira en torno a los hijos. Más relajadas, libres y conscientes los educamos mejor. Nos sentimos menos agobiadas y culpables.

 La próxima vez que notes que se acaba la Hora Warner, huye!